sábado, 30 de noviembre de 2013

Nos sobran los motivos


No soy un paladín de la justicia, no. Tampoco un mártir de la humanidad, ni algún héroe de esos mitológicos que luchaban contra centauros y cíclopes. Sólo soy un hombre común, "como-uno", habitante de esta tierra, poblador de Villa Ángela, y ante todo, hincha de Progre, simple y sencillo, sólo eso, más bien, ¡nada más que eso!.

Hoy escribo desde el amor propio, desde las ganas de que llegue mañana y al final de la noche sentir el corazón haciéndome piruetas adentro. Escribo porque lo necesito, en primer lugar para mí, es mi manera de hacer catarsis, de sacar las cosas que me rondan en la cabeza en momentos como estos; en segundo lugar escribo para algún embaucado que lo quiera leer desde su total desinterés; y en tercer lugar, y por sobre todas las cosas, escribo para ellos: jugadores e hinchas. Y digo jugadores-hinchas, porque en estos momentos son lo mismo, juntos se podrá afrontar lo que se viene.

Te escribo a vos Raimundo, aunque yo sé que no hace falta, te sobra experiencia y es en esta semana, en estos dos partidos dónde tenés que ponerla sobre la mesa. Echá a volar toda la magia que hay en vos; te hablo a vos Marco, sé vos, rebeláte, sabemos lo que podés dar, es ahora cuando lo necesitamos; te escribo a vos "Pepo", si, yo sé y me imagino que no hay nadie más que vos que está esperando este partido, sólo hacé de las tuyas, ponele el corazón a todo y fijate como las cosas salen solas, no des bola a los de afuera, no te olvidés: "son de palo".

 Gonza, a vos no hay que hablarte, sos emblema, manejá los hilos de esta marioneta, acomodá las cosas, tus compañeros necesitan esa mente fría tuya, y nosotros "los de afuera" sentimos paz; Luciano, es ahora cuando queremos ver para qué estás, sé duro, ¡guapea!, lo exige esta camiseta, sé bravo y no te dejes engrupir, es tu momento de ganarte un lugar acá; te escribo a vos Pedro, que sos el imaginario colectivo de este equipo, el que pone los cambios, reversa, pase atrás, rotación, dedicate a crear, sacá ese Picasso que hay en vos, te lo firmo que es el momento. León y Michael, yo sé que para ustedes casi todo es igual pero que en esta semana que por favor no lo sea, saquen lo mejor de ustedes, retrotraiganse a sus tiempos de básquet callejero, hagan malabares en el aire si es posible, sé que pueden dar muchísimo, es su momento para dejar una huella en este club como alguna vez Jazwyn y Darren.

Te escribo a vos Julián, que si te enojás, que sea adentro de la cancha, sos juvenil pero eso no quita que no seas más guapo que cualquiera, enojate, sí, tirate de cabeza, revolea los codos, que si es poco lo que jugás, da lo máximo, es ahora. Facu, vos sos pibe pero ya sabés de esto, ponéle el corazón como siempre, ya tenés nuestro respeto y de tus pares también, enganchá a los de tu camada, hablálos, que sepan lo que es esto.

"Fefo" y Nico, si les toca jugar, disfrútenlo, por los que moririamos por estar en ese lugar, quizá no vuelvan a vivir otra semana como esta. Si están en Progre es porque tienen ese "plus" que los hace distintos, aprovechenlo, ¿que mejor que estos partidos?.

Se vienen dos clásicos seguidos que pueden marcar un antes y un después en esta historia. Esa ciudad dividida que espera estos partidos mirando de reojo el fixture apenas salió para saber cuando eran. Es cielo  infierno, principio o final. Tenemos todas las armas para ganar los dos partidos, sobretodo el que se juega en casa, con nuestra gente, esa hinchada que alguna vez partió la ciudad en dos en una caravana.

Una semana muy distinta a todas las del año, por eso tenía esa necesidad de escribir, un día antes del primer clásico, para decir que la ilusión está, y los nervios propios de estas ocasiones irán entrando con el correr de las horas y a medida que se acerque la hora. Tenemos la hinchada más grande del Chaco y la más sagrada camiseta, somos más que "ellos" y hay que demostrarlo, hay que "dejar la vida por los colores".
Estarán las luces montadas, escenario plantado y los tablones inundados de personas inmersas en el anonimato sufriendo por ustedes, y otros que desde lejos que se desangran por no poder estar. Tenemos todo para que sea una fiesta, mañana y el viernes. Esperanza y fé. Nos sobran los motivos.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Más de Progre que nunca


Me dirán que estoy loco, y es verdad, tal vez un poco lo estoy, pero voy a decir que creo que la mejor manera de llegar al clásico es ésta. Haber perdido como se perdió, y terminando el partido como se terminó. Y lo digo haciéndome cargo y no con "el diario del lunes", lo escribo y firmo ahora, a sólo tres días de un nuevo clásico en nuestra cancha.

Digo lo que digo porque tengo mis razones. Los que estuvimos anoche en la cancha quizá lo sabrán entender. Anoche vimos un equipo con más corazón que juego, vivo, más bien, "vivísimo", y que si no fuera por cierto fallos arbitrales en momentos claves, quizá el partido así y todo lo ganábamos.

Progre arrancó un poco dormido e hizo que Sarmiento se agrande. Un equipo local que viene último mostró sus mejores armas a través de Migliori e Isola y ese juego interno de Jovanovich que pudo ser bien controlado por nuestro Powell.
Así y todo, no hubo grandes diferencias entre uno y otro equipo, sólo que cuando Progre parecía dar síntoma de levantada sonaba el "pito de la muerte" que nos condenaba al destierro y había que volver a remarla.

Mucho tuvo que ver en Sarmiento el inoxidable Wolkowitzky, que fué imparable desde el "poste bajo" para la defensa de Progresista, y podríamos decir que gran parte de la victoria de Sarmiento fué por mérito del "colo".
Por parte de nuestro Club, los de siempre, "el viejo" con su tranco cansino y andar inteligente, sabiendo leer los momentos del partido para ver cuando aminorar la marcha y cuando encender el turbo. Legaria en los momentos finales como el aliado de lujo de un Avalle que, si no fuera por nuestra "suerte que es grela", hubiese sido el "Martín Fierro" que nos lleve a conquistar el desierto resistenciano, y Raimundo su "Sargento Cruz" diciendo que "no consiente que se cometa el delito de matar así a un valiente".

No bastó la garra ni el empuje que contagió "Pepo" (goleador del partido), quién mostró lo que se debía hacer, agarrando todas las pelotas y tirando dos triples seguidos en una misma jugada, agarrándose los huevos tras meter el segundo, luego de haber fallado el primero. Progre fué a la "carga barraca", con el cuchillo entre los dientes, al filo de la muerte, en busca de la victoria, jugando los minutos finales como sólo Progre sabe hacerlo, pero ni la suerte ni los pitos malditos del infierno estuvieron de nuestro lado.

Fué derrota por uno, sí, ¡por uno!. Pero a los que fuimos anoche a la heladera espantosa que es Sarmiento, nos fuimos con una mezcla rara de sentires: por un lado, la tristeza cruel de la derrota, y esa mezcla de bronca de que no pudo ser; y por otro lado, una sonrisita cómplice con Dios, que suele disimular en estas noches que es de Progre ese barbudo. Sonrisa porque se vió al equipo vivo y creemos que el partido que viene lo van a jugar así como terminaron este, "con más corazón que juego".
Y que estos días sirvan para mentalizarse, para que los más chicos se contagien de "Pepo", del "viejo", que Legaria les hable desde su experiencia, que Robinson sepa de una vez por todas de la grandeza de este club, y que todos nosotros que vivimos en el anonimato, seamos desde hoy y hasta el domingo, y también ¿por que no?, por el resto de nuestras vidas...Más de Progre que nunca.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Que el cielo espere sentado


Todavía tengo la electricidad en el cuerpo, y una sonrisa tatuada en el rostro, la misma con la que anoche me acosté. Sólo me falta la nariz de payaso, que sonríe, por más que adentro le duela el alma. Progre anoche hizo olvidar todo, y también, me hizo ilusionar.

Anoche se vió lo que le reclamábamos a este equipo: carácter, en Cupeiro, que empieza a rendir como se espera, con Bosch que va agarrando confianza. También entrega y sacrificio, evidenciado en Powell que la dejó chiquitita a la pelota; y sobretodo, rebeldía, que se salgan de los esquemas, que no les importe nada, como la noche de Franco.

Este viernes se demostró que este equipo puede llegar lejos, porque hay los condimentos suficientes para hacerlo, está "el viejo" que pasa el tiempo y juega cada vez mejor, agregándole vida a sus años, está "el pepo", que aunque anoche estuvo diezmado por un virus, sabemos que cada tanto saca su lanza y le pelea a un ejercito entero. Tenemos a un jugador de la talla de Legaria, que en los partidos ásperos y decisivos puede tirarle a cualquiera su experiencia encima.

Invita a la esperanza la aparición de Tognon, el "nuevito", que con ganas y confianza puede hacer que no extrañemos tanto a nuestro querido "Taya". También sabemos de la importancia que tiene Robinson si llega a estar bien, cuando se pone a jugar es imparable.

Anoche disfrutamos de un verdadero espectáculo del básquet, y más cuando sonó la chicharra y nos fuimos victoriosos. Victoria que se añoraba después de tanta espera y del duro golpe que nos había dado Oberá.
Ahora hay que ir a "la capital" para buscar seguir escalando, ante un molesto Sarmiento, que aunque no venga bien, tiene jugadores de una calidad trascendental. Allí iremos.

Viernes dónde pudimos festejar entrada ya la madrugada con los puños en alto, agradeciendole a Dios por tanto y pidiéndole perdón por tan poco, sabiendo que con esta victoria no vamos a llenar el carrito del supermercado, ni vamos a conseguir un ascenso en el laburo, ni vamos a conquistar a la mina que nos enloquece, ni vamos a  aprobar la última materia, pero si gana Progre, somos felices, es algo fugaz, como un orgasmo fingido.

Ganó Progre, ante la atenta mirada de mirones y oyentes, ante la mirada de los que balbuceaban tu velorio. Pobre de ellos que no saben que si nosotros andamos "muertos" por ahí, es de tantas veces que resucitamos, por eso de nuestra parte...que el cielo espere sentado.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Los motivos de Progre


En una tarde gris correntina ordenando mis papeles, entre mate y mate, descubrí unas hojas ajadas por el tiempo y la humedad, eran 3 hojas de cuaderno espiral escritas a mano en letras que parecían desvanecerse, era un texto que se titulaba "Los motivos del lobo", firmado al final por su autor Rubén Darío.

Fue así que me vine urgente a escribir, porque me sentí en la necesidad de poner en palabras lo que se me había hecho un "menjunge" en la cabeza, porque creí que aquel texto del escritor nicaragüense en referencia a San Francisco de Asís y el "rudo y torvo" lobo guarda alguna relación con nuestro Club.
Además, otro de los motivos que me llevaron a escribir es que es más fácil escribir ahora y no "con el diario del lunes", un día antes de un partido importante como el que se jugará mañana en el templo ante un agrandadísimo San Martín, y en las vísperas de un nuevo clásico.

No es ley que nosotros vivamos "de horror y de muerte", queremos de a poco empezar a agarrar vuelo, lustrarnos los colmillos para comer "ganado y pastor", y que el Templo sea el "infierno" de los que vengan a querer triunfar, y un paraíso sagrado para nosotros en cada victoria.
Queremos "no dar treguas a nuestro furor jamás, como si tuviéramos fuegos de Moloch y de Satanás".

No queremos ser un "manso galgo", preferimos más bien ser un "lobo del demonio", que en los rostros de cada uno de nuestros guerreros "ardan las brasas".
Esta temporada llama a la supervivencia, los partidos son duros, dificiles, y no nos sobra nada por ahora, por eso "como el oso hace, como el jabalí, que para vivir tienen que matar", habrá que dejar la piel en cada partido. Contagiarse del "viejo", de "Pepo", que son como nuestros San Franciscos.

Se viene San Martín, Sarmiento, y sobre todo, se viene Alvear. Así que mientras mudamos la piel para cubrirla de pelo y mostrarle a la noche salvajes colmillos, yo voy a hablarle al "Dios eterno", creo que es tiempo, para que el "viento del bosque lleve mi oración, que es: Padre nuestro que estás en los cielos..."

lunes, 11 de noviembre de 2013

Queda prohibido


Anoche hubiese querido que no llegara jamás. Hubo miles de preguntas que terminaron por contestarse, corazones que acabaron por romperse, puños que durmieron apretados, y unas águilas de "alas caídas" duramente derrotado.

No hay que escandalizar, quizá en la previa, el partido de anoche era de esos que se dicen "perdibles", por el presente de ambos. Porque había un Progre irregular buscando su identidad y enfrente un Oberá puntero e invicto con jugadores de calidad.

Pero a pesar de todo, vivimos en una jaula de chacales donde "puede criticar el que no sabe quién sos", y seguro van a salir los "eufemistas" a buscar la tragedia en este grupo humano que se formó.
El partido de anoche dejó al descubierto los defectos de Progre, muy flojo en la marca y la actuación de Robinson que traerá "cola", quedó al desnudo que para algunos jugadores la adaptación a la grandeza de esta club se les hace cuesta arriba, y la camiseta es un ancla.

No alcanzó el amor propio del "Pepo", ni la descollante actuación de Powell (goleador del partido) que ya es una realidad.
Tampoco bastaron los destellos de Legaria que de a poco está volviendo a ser el que se espera, ni un desconocido Franco con algunos triples fundamentales.

Oberá fué firme todo el partido, seguro de sí, con un sublime Bianco bajo los aros haciendo de las suyas, cargándose el equipo al hombro ante la marca férrea que le ofreció Progresista a su extranjero.
Por ahí uno en lo más hondo imaginaba una derrota, pero no abultada como la que se dió.

Ahora se viene fecha libre y momento de replantearse varias cuestiones. Este partido se toma como un "cachetazo" justo, ahora que todo recién está arrancando. Pero queda prohibido llorar sin aprender, queda prohibido no sonreír a los problemas, queda prohibido no crear tu historia.
Y aunque duele mucho lo de anoche, queda prohibido ¡Progre querido! no pensar en que podemos ser mejores, y no sentir que sin vos este mundo no sería igual.
Queda prohibido renunciar a este amor. A mejorar. Confío en eso. ¡Vamos Progre!.

jueves, 7 de noviembre de 2013

¡Habemus Pepum!



Dignos los hinchas de Progre que fueron anoche a la cancha, porque están esos jugadores que "te pagan la entrada", como se dice en la jerga deportiva. No fué una actuación descollante de Progresista, pero vienen bien estos mimos al alma, para creer que se puede.

Progre tenía una dura doble misión: por un lado, recibir al "caballo del comisario", el dificil equipo de Sarmiento de Resistencia con la figura de Wolkowitzky entre sus filas; y por otro lado, la intención de recuperarse de dos caídas consecutivas. Era la noche, la chance, en casa y ante su público, y Dios lo quiso así.

Partido parejo desde el arranque, con un Sarmiento que buscó llevarse de guapo el partido, pero Progre puso pie firme, buscando de no cometer los mismos errores que ante Oberá, mostrando el carácter que se le reclamaba a este equipo como local. Tuvo el "rojo" en Franco a su mejor hombre en los primeros momentos y de a poco se iría apagando.
Determinante Powell debajo de los aros comenzando a pagar con creces el esfuerzo dirigencial por traerlo y empezando a acallar algunos murmullos.

Sarmiento intentó con mucha eficacia desde los tres puntos con jugadores de la talla de Ríos y Migliori y dejaba a entrever que el partido nos iba a tener en vilo toda la noche porque iba "palo a palo", sin ventajas para ninguno de los dos.

Pero apareció él, el tipo forjado en el club como lo haría algún herrero de oficio, el que despierta amores y odios, con sus virtudes y miserias, pero con un amor propio más grande que la ciudad entera.
Se puso más que nunca el equipo al hombro, como ya acostumbró a hacer en otras ocasiones, y harto ya de perder quiso poner en orden las cosas.
Se prendió fuego, y encendido en una llamarada de pasión en la noche fué enderezando el rumbo del equipo. Intratable. El "indio de ciudad", "loco" para muchos, el "Pepo" para todos, soltando los demonios que guarda consigo tapó las nanas que llevamos en el alma, haciendo enloquecer a su gente, gritando el también cada gol como si mañana fuera a morirse.

Y fué así que Progre puedo volver a sonreír y recuperarse, para esperar ya en pocos días, casi que sin descanso un más que duro partido de visitante ante Oberá.

Quizá nosotros no tengamos un "Dios aparte" que le dicen, y hasta se sabe públicamente que Francisco I es confeso hincha de San Lorenzo, pero, sin Dios, y sin Francisco, nosotros....¡Habemus Pepum!.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Gualicho de olvidar


Sabíamos contra qué jugábamos, que estábamos agarrados de un hilo dental, que este equipo carga con la espada de Damocles.
Había que ir a jugar a Corrientes, sabiendo todo lo que eso significaba. Porque esa ciudad bañada por el río, tiene ese "no se qué", ese "no se como", ese "no se cuanto", por histórica que es, por especial.

Desde un primer momento Progre manejo el partido como todos los anteriores, pareció que iba a llevárselo sin despeinarse, con un Avalle por momentos intratable y aguerrido, un Bosch que de a poco empieza a despegar y en algún momento va a ser determinante.

San Martín errático en un comienzo hasta que un aceitado Forastieri comenzó a hacer de las suyas con gran eficacia desde la linea de triples, esto sumado a Calvi encendido que terminaría siendo el goleador del partido y un Iglesias que sumo aguantar la embestida de toda la experiencia de un Legaria desconocido en la noche del domingo.

Progresista tuvo lo suyo, con Franco tomando la bandera del equipo y yendo al frente, la pelea de Powell en el poste bajo frente a los bravos González y Dobbins y un Robinson que todavía no puede encontrar su lugar en este equipo y de a ratos es muy intermitente.

Cuando parecía que Progre se encaminaba haciendo de las suyas, con esa ferocidad en la marca, esos contragolpes letales que derriban muros, unos robos del inmortal Laphitzborde, aparecieron los "hombres de gris" que con dos o tres "pitazos" inclinaron la balanza en favor de los correntinos.
Para la gente que estuvo en la cancha resultaban alevosos los fallos arbitrales y no era la misma la vara para cobrar en uno u otro lado.

Pero a pesar de las adversidades, el Gran Dragón Rojo estuvo a un paso de llevarse una gran victoria de visitante, necesitada victoria.
Quizá influyó en esta mística Corrientes que el día del partido haya sido en días posteriores a Halloween y por eso alguna macumba no haya querido un Progre victorioso en tierras litoraleñas.

Siempre hay un Progre que  "puede ser chaparrón pero también tormenta", que esperemos no se desate porque estamos en vísperas de un nuevo clásico y todavía quedan "un par de rounds de amor".
Por suerte hay revancha muy pronto. Vuelta de página urgente y olvidar rápidamente esta derrota en la Corrientes "payesera", con "un gualicho de olvidar apretado entre los dedos".