Más de Progre que nunca
Me dirán que estoy loco, y es verdad, tal vez un poco lo estoy, pero voy a decir que creo que la mejor manera de llegar al clásico es ésta. Haber perdido como se perdió, y terminando el partido como se terminó. Y lo digo haciéndome cargo y no con "el diario del lunes", lo escribo y firmo ahora, a sólo tres días de un nuevo clásico en nuestra cancha.
Digo lo que digo porque tengo mis razones. Los que estuvimos anoche en la cancha quizá lo sabrán entender. Anoche vimos un equipo con más corazón que juego, vivo, más bien, "vivísimo", y que si no fuera por cierto fallos arbitrales en momentos claves, quizá el partido así y todo lo ganábamos.
Progre arrancó un poco dormido e hizo que Sarmiento se agrande. Un equipo local que viene último mostró sus mejores armas a través de Migliori e Isola y ese juego interno de Jovanovich que pudo ser bien controlado por nuestro Powell.
Así y todo, no hubo grandes diferencias entre uno y otro equipo, sólo que cuando Progre parecía dar síntoma de levantada sonaba el "pito de la muerte" que nos condenaba al destierro y había que volver a remarla.
Mucho tuvo que ver en Sarmiento el inoxidable Wolkowitzky, que fué imparable desde el "poste bajo" para la defensa de Progresista, y podríamos decir que gran parte de la victoria de Sarmiento fué por mérito del "colo".
Por parte de nuestro Club, los de siempre, "el viejo" con su tranco cansino y andar inteligente, sabiendo leer los momentos del partido para ver cuando aminorar la marcha y cuando encender el turbo. Legaria en los momentos finales como el aliado de lujo de un Avalle que, si no fuera por nuestra "suerte que es grela", hubiese sido el "Martín Fierro" que nos lleve a conquistar el desierto resistenciano, y Raimundo su "Sargento Cruz" diciendo que "no consiente que se cometa el delito de matar así a un valiente".
No bastó la garra ni el empuje que contagió "Pepo" (goleador del partido), quién mostró lo que se debía hacer, agarrando todas las pelotas y tirando dos triples seguidos en una misma jugada, agarrándose los huevos tras meter el segundo, luego de haber fallado el primero. Progre fué a la "carga barraca", con el cuchillo entre los dientes, al filo de la muerte, en busca de la victoria, jugando los minutos finales como sólo Progre sabe hacerlo, pero ni la suerte ni los pitos malditos del infierno estuvieron de nuestro lado.
Fué derrota por uno, sí, ¡por uno!. Pero a los que fuimos anoche a la heladera espantosa que es Sarmiento, nos fuimos con una mezcla rara de sentires: por un lado, la tristeza cruel de la derrota, y esa mezcla de bronca de que no pudo ser; y por otro lado, una sonrisita cómplice con Dios, que suele disimular en estas noches que es de Progre ese barbudo. Sonrisa porque se vió al equipo vivo y creemos que el partido que viene lo van a jugar así como terminaron este, "con más corazón que juego".
Y que estos días sirvan para mentalizarse, para que los más chicos se contagien de "Pepo", del "viejo", que Legaria les hable desde su experiencia, que Robinson sepa de una vez por todas de la grandeza de este club, y que todos nosotros que vivimos en el anonimato, seamos desde hoy y hasta el domingo, y también ¿por que no?, por el resto de nuestras vidas...Más de Progre que nunca.


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