¡Habemus Pepum!
Dignos los hinchas de Progre que fueron anoche a la cancha, porque están esos jugadores que "te pagan la entrada", como se dice en la jerga deportiva. No fué una actuación descollante de Progresista, pero vienen bien estos mimos al alma, para creer que se puede.
Progre tenía una dura doble misión: por un lado, recibir al "caballo del comisario", el dificil equipo de Sarmiento de Resistencia con la figura de Wolkowitzky entre sus filas; y por otro lado, la intención de recuperarse de dos caídas consecutivas. Era la noche, la chance, en casa y ante su público, y Dios lo quiso así.
Partido parejo desde el arranque, con un Sarmiento que buscó llevarse de guapo el partido, pero Progre puso pie firme, buscando de no cometer los mismos errores que ante Oberá, mostrando el carácter que se le reclamaba a este equipo como local. Tuvo el "rojo" en Franco a su mejor hombre en los primeros momentos y de a poco se iría apagando.
Determinante Powell debajo de los aros comenzando a pagar con creces el esfuerzo dirigencial por traerlo y empezando a acallar algunos murmullos.
Sarmiento intentó con mucha eficacia desde los tres puntos con jugadores de la talla de Ríos y Migliori y dejaba a entrever que el partido nos iba a tener en vilo toda la noche porque iba "palo a palo", sin ventajas para ninguno de los dos.
Pero apareció él, el tipo forjado en el club como lo haría algún herrero de oficio, el que despierta amores y odios, con sus virtudes y miserias, pero con un amor propio más grande que la ciudad entera.
Se puso más que nunca el equipo al hombro, como ya acostumbró a hacer en otras ocasiones, y harto ya de perder quiso poner en orden las cosas.
Se prendió fuego, y encendido en una llamarada de pasión en la noche fué enderezando el rumbo del equipo. Intratable. El "indio de ciudad", "loco" para muchos, el "Pepo" para todos, soltando los demonios que guarda consigo tapó las nanas que llevamos en el alma, haciendo enloquecer a su gente, gritando el también cada gol como si mañana fuera a morirse.
Y fué así que Progre puedo volver a sonreír y recuperarse, para esperar ya en pocos días, casi que sin descanso un más que duro partido de visitante ante Oberá.
Quizá nosotros no tengamos un "Dios aparte" que le dicen, y hasta se sabe públicamente que Francisco I es confeso hincha de San Lorenzo, pero, sin Dios, y sin Francisco, nosotros....¡Habemus Pepum!.


2 comentarios:
MUY BUENOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
No te dan los huevos para poner tu nombre?? , le decis cagon a mi viejo por no querer ensuciarse las manos en fajarlo al gil de jaquemin y vos te haces el machito bardeando atras de la computadora?? Debes ser algun pecho frio de alvear que quedo caliente porque pepo te dio un baile los 3 clasicos. Anda a llorar al campito pecho. La tenes muyyyy adentro, demasiado.
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