sábado, 24 de diciembre de 2011

Hola, ¿Dios?


Hola Dios, ¿cómo estás? ¿Cuánto hace que no hablamos, no? ¿Qué cosa curiosa, viste? Yo, comunicándome con el más grande. ¿Sabías que a mí me llaman igual, no?, soy del Chaco. Te quería contar que estamos pasando tiempos difíciles. Que noto que más allá del amor que todos expresan, la gente está impaciente y preocupada, porque sabe pero cuesta aceptar que la “canasta” se haya quedado vacía. Y tenía que pedirte mis deseos, para que no cargues cosas en vano y si podés la llenes de lo esencial y más liviano.

Te cuento: “ellos” compran lo mejor que hay en plaza y por acá ni amagos de que aparezca dinero fresco. Y como es hora de tomar de decisiones, ¿qué tal si nos ayudás con un poco de luz y claridad? Necesitamos más esperanzas, porque el frasquito se está vaciando. Y la imaginación también está escaseando por estos rumbos, Dios. Mirá que el “Sapo” está pulseando con el Diablo. Dale una mano. Igual que a todos los de Progre, enséñanos a estar más juntos.

Por eso quería comunicarme con vos, Dios. Para que en la canasta no pongas ni un poquito de “dependencia” y cero “berrinches”, que son cosas que no nos han ayudado. Queremos bolsas grandes de madurez, rellenas de prudencia y de tolerancia. Es que cualquiera sea la elección, aspirará, a lo sumo, a un 50% de éxito o a un 50% de fracaso, según lo evalúe un purista financiero o un exitista a ultranza. Habrá quienes vean el vaso medio lleno y quienes lo vean medio vacío. Habrá quienes quieran capitalizar para sí ese medio éxito y quienes juzguen despiadadamente ese medio fracaso. ¿Sabés, Dios, lo difícil que es ser también hincha “raso”, hincha del tablón? Ese que no esta atado a nombres ni partidismos. El que quiere dar al César lo que es del César y criticar imparcialmente. Ese será tildado de oficialista, opositor o timorato por los que sí tienen posición tomada, por los que siguen a un hombre o a una corriente, perdiendo a veces el único horizonte: el bien de Progre por sobre todo.

Te pido, Dios, que si vas a comprar para la “canasta” anotes esta lista. Un tacho de basura para tirar todo lo que nos hace daño, ya que es hora de sumar y no de restar. Necesitamos aunar voluntades, apartar sectarismos y actuar con tolerancia, apertura mental, honestidad intelectual y respeto por el otro. Porque en definitiva, la división fortalece a las facciones y sólo debilita a nuestro amado Progre. ¡Basta, Dios! De viudas de tal o cual, seamos amantes de Progre. Y también unas zanahorias, para no dejar pasar las oportunidades sin verlas. Diskettes para archivar las intrigas palaciegas malsanas. ¡Sabes, Dios, no queremos más que los oportunistas hagan su tarea! Queremos que nos enseñes a leer entre líneas para discriminar entre hinchas apasionados y agoreros interesados. Que las instituciones están por encima de los hombres. Y que los gozos jamás deberán volver a ser empobrecidos por las sombras. Para eso te pido una paleta de pintura, para la vida que queremos.

Y que el fin último debe ser devolver a nuestra querida institución al lugar más alto del deporte. Renueva, entonces, nuestra imaginación, pero que no sea tan alta para no empacharnos. Porque de nuestras lágrimas y suspiros se alimenta nuestro "corazón rojo y blanco". Ese corazón que late al ritmo de nuestro equipo y sufre las desventuras y el dolor . Pero para ello, mándame fuerza y seguridad en nosotros mismos. Curitas para el corazón que no se cansa de cantar: "Aunque ganes o pierdas", para dejar sentada su incondicionalidad. Pero que añora los tiempos del triunfo épico y gallardo del Progre que fue. Por eso no me quiero olvidar de gotitas de voluntad y empeño y tres o cuatro toneladas de más pasión.

Ya sabemos que a nada nos conducen los insultos y las desvalorizaciones. Basta de divisiones y egoísmos Se aceptan críticas constructivas, con cuestionamientos objetivos. Y si perdemos el rumbo, urgente mandá una brújula para retomar el camino correcto y el reencuentro de propuestas con "buena leche". Y con el acostumbrado aguante en las tribunas. Son las únicas herramientas de las que el hincha dispone para forjar el nuevo destino de Progre. Es difícil, Dios, ¿no? Pero si nos perdemos la oportunidad de crecer escuchando al otro y respetando la diversidad de opinión, terminamos mirándonos el ombligo. Y así nos va. No hay dueños de la verdad.

Para ello, para que nadie se suba al estrado, mándanos también dos piedras grandes para atar a nuestros pies y tenerlos sobre la tierra. Sin erigirnos en los dueños de la verdad. Porque, en definitiva, sólo somos rehenes de un amor sin límites. Ah, y por si era poco, Dios, mándanos una bolsa enorme de sonrisas, tan gigante como nuestra gloriosa hinchada. ¡Ey, Gracias, Dios, por atenderme! Saludos, amigo. ¿Te dije que era Progre, no? Espero tus señales. ¿OK?

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS

sábado, 17 de diciembre de 2011

Brindemos



Llegó el último partido del año y Progre lo cerró de la mejor manera, con fiesta, baile, show, y un básquet de alto vuelo. Es por eso que en estas fiestas, o cuando se de la ocasión nomás, elevemos nuestras copas al cielo y Brindemos, por lo que pasó, y por lo que está por venir...


Por el Club
Por el equipo de locos
Por los locos que se quedan
Por los locos bajitos del U17
Por los triunfos conseguidos
Por aguantar los trapos
Por las angustias ante Quilmes, lejana. Ante Facundo y Adelante..
Por la gloria alcanzada
Por la hinchada más brava
Porque con Progre vamos a la guerra
Porque esta guerra no termina acá
Por el primer puesto
Por el “viejo lobo”
Por el monstruo grande que inventamos
Por los triples encestados
Por las derrotas contra Alvear en Sarmiento y en “la heladera”
Por el tablero
Por asumir las culpas
Por la vergüenza
Por la timba y cartas
Por el honor donde quiera que este
Por Mandingas y cachavachas
Por “La Malparida”
Por la madre que nos parió
Por el árbitro turro que nos mató
Por los clásicos que no nos televisan
Por el dolor de ya no ser
Por las tribunas rebalsadas de gente
Por el aumento de la cuota
Por la pileta
Por los deprimidos
Por los mufas y por los mufados
Por los embaucadores y por los embaucados
Por las derrotas con cualquiera en el Palacio
Por no ceder jamás el mote de Gigante
Por Progre y por el águila
Por nuestro “mejor amigo” Vassallo
Por el profesor Pachi
Por nuestros descamisados de la tribuna de madera
Porque lo seguimos yendo a ver y jamás lo damos por muerto…
Por ser primeros…en todo
Por más ilusiones
Por más grandeza
Por los herejes
Por los creyentes
Por un ascenso futuro
Por el “Helader Cement”
Por los grosos que nos enseñan el camino de la verdad
Por los trozos que van quedando de carne viva esparcidos en la cancha
Por más ídolos que nos enaltecen
Por más triunfos sobre la chicharra
Por tu amigo fiel
Por los amigos que se van
Por Progre mi buen amigo
Por las migajas de la amistad
Por 20 locos en la tribuna
Por 5 locos en la cancha
Por los héroes de nuestra historia
Porque no importa si ganás
Por el club más grande del Chaco
Por toda la gloria…
Por los periodistas y los programas partidarios que ponen a Progre por sobre todas las cosas
Por mas Marecos y Morales
Por la cancha de bochas olvidada
Por los socios fantasmas
Por los socios poderosos
Por las molestias ocasionadas
Por los anestesiados de siempre
Por los que comen del club
Por los que comen en el club
Por el destino
Por la fábrica de destinos
Por Sandokán
Por la Mona de Schoppler
Por la Mona Lobera
Por la mentira que no se acaba y por la que se acabo
Por Dios y la Virgen María y por los que han conocido al Diablo
Por los santos inocentes
Por otro gran año de Progre
Por el pasado brillante, el presente prodigioso y el añorado porvenir
Por Don Eduardo y Don Mauricio, los hacedores de nuestros destinos deportivos más felices
Por Boni que no vino, por Pepo y por Bessone que alguna vez traicionó
Por quien hechó a Pika
Por quien hechó a Tucho
Por quien hechó al Rana
Por el Sapo
Por la Rata Mancebo
Por las ratas de siempre
Por el Ratón Valdéz
Por el sentido de la vida y la vida sin sentido
Por mas caminatas al Mesón
Por nuestros libros más leídos, los de Bucay y Osho
Por el amor y el dolor
Por el Negro Gudiño
Por Binaghi
Por lo que el viento se llevó
Por las circunstancias que nos superan y las que nos superarán
Por las manzanas podridas
Por Laphizborde y cuatro más
Por el famoso Unión Progresista
Por la bendita ilusión
Por Salinas
Por Cenzano  y por Vega
Por los Lobera y el gringo Fritz
Por Aguilar y por Garnica
Por la Coca Cola y el choripan
Por el realismo mágico
Porque hace años que la realidad nos despertó esta bendita ilusión
Por el más grande…..lejos
Por la eterna revancha finde tras finde
Por los desarrapados, la barra
Por los afortunados, la gente
Por los fules no cobrados
Por los que discuten sin razón
Por los que discuten con razón
Por las razones de cada uno
Porque el último apague la luz, Española
Por los que le escapamos al psicologo
Por Marchesini, a ese equipo no lo ví yo
Por el Hugo, que siempre le ganó al Negro
Por la esencia de la Banda de Progre
Por muchos cortes y muchas quebradas…
Por la fe en la vida…
Por la alegría esquiva y la que no…
Por estos años de muchas gracias…
Por la ignorancia que no da gracia…
Por las cargadas que no dan tregua…
Por la belleza de muchas yeguas…
Por este cuore que late a mil…
Por las sonrisas que me perdí…
Por un equipo que estuvo aquí….
Por esas noches que ya volverán
Por los records conseguidos
Por los antirecords obtenidos
Por el aquí no ha pasado nada
Por la ofensa que no se borra
Por la gloria que no se toca
Por el Arca de Noé
Por Papá Noel
Por los reyes magos que no hacen magia
Por los magos de la naranja
Por el mago Paciotti
Por las obras de teatro
Por los falsos profetas
Por el amor de Dios
Por esa copa que hace chin chin
Por la tristeza que vuelvo a sentir en despedidas
Por el despertador que no sonó
Por quien quiera oír que quiera oír
Por el autismo de quien no quiere oír
Por el martirio que es morir y vivir
Por ese amor que me haces sentir

Al gran pueblo de Progre
SALUD!!!!!



Muy Felices Fiestas





Muchas felicidades y hasta el año que viene

"Y dale, y dale, y dale Progre dale..."

martes, 13 de diciembre de 2011

DE PROGRE


Uno cambia de barrio, de casa de escuela. Uno cambia de amigos, de planes, de trabajo, como cambia de calzoncillos, de zapatos, de peinado. Uno puede ir de Sandokán a Rayuela, como va desde el paseo al barrio Sur, ser zurdo pero tirar con derecha, o ser derecho pero tirar de zurda.

Uno va mutando todo el tiempo por razones naturales o por sus propias contradicciones. Y un día se pone la boina del Che y sale a hacer una revolución en una selva chaqueña, y otro día camina resignado con la mansedumbre de un animal domestico.

Uno cambia todo el tiempo, se mirará al espejo mañana y no será el mismo de hoy. Y creyó en la cigüeña de París, en las mil y una noches de Bagdad, en la alfombra voladora de Aladín y en los mares turbulentos de Simbad.

Uno se durmió tantas noches derrotado por la ansiedad soñando con Melchor, Gaspar y un Baltasar negro de hollín, pero con los años se avivó, ¿para qué?, dejó de creer y se desencantó, y se volvió cabrón, pesimista y lo ganó el desánimo. Uno era tan feliz enroscado en las mentiras piadosas, en la fantasía, en el misterio de una noche buena y una navidad, en el puñado de pasto y la lata de membrillo con agua para los camellos. Uno cambia, y fue católico, apostólico, romano, protestante, calvinista, musulmán, adventista, luterano, evangelista, judaista, budista, y paso de príncipe a mendigo, o del barro al asfalto, y de vestirse en las tiendas al lado del Remo, comenzó a frecuentar Argento, y paso de la mesa suntuosa a los 100 gramos de mortadela, de un Rutini cosecha 94 a un tetra comprado en “La Grieta”.

Uno cambia, y fue metódico, caótico o anárquico, mentiroso en honor a la verdad. Uno cambia de patrón, de computadora, de medico. Y cambia de prepaga, de banco, de auto, y de traje, de corbata, de mascota. Y una noche baila cumbia, y otra rocanrol, otra música dance, hip-hop o termina aferrado a la cintura de un melancólico tango.

Uno cambia como las modas, como los vientos, como los éxitos de verano. Uno experimenta la metamorfosis de la crisálida que termina siendo mariposa y se da cuenta, probablemente tarde, que la vida tiene la brevedad y la fragilidad de esa mariposa.

Uno pueda cambiar de pareja, de cama y hasta de sexo puede cambiar si quiere, pero si uno nació de Progre, se muere de Progre, la camiseta no se cambia, es decir, la piel no se cambia. “De Progre”, en las buenas y en las otras, eternamente de Progre, fiel como los perros, y no hay tutía, de Progre desde el vientre de la vieja y hasta el cajón

viernes, 9 de diciembre de 2011

"Un Domingo en el alma"...


Estamos sacando pecho como gorrion de basurero. Caminamos con ese aire canchero, sobrador, mirando desde arriba con arrogancia como inventariandolos.
Hace una semana que andamos así, con esa petulancia de aquel que termina primero la “Clarín-grilla” en la oficina. Andamos con esa resaca de fin de semana largo que no se nos va, y todavía falta. Esperando que “Pepo” la vuelva a romper, y que “Pitu” siga volando.
Pero el domingo, ¡ah, el domingo!, nadie se olvida del domingo, ¡con lo que cuesta ser feliz en esta vida!.

No podemos permitir que el triunfo del domingo tenga la fugacidad de un relampago y se acabe sólo unos días después, no señor, no. Hubiese estado bueno que este partido se postergue una semana mas para tener mas día de felicidad, pero, al carajo con el calendario. Porque ganar el clásico merece por lo menos diez o doce, o quince días de festejo, porque tenes derecho a prolongar la alegría, a cargar a los que te cargan, a cobrarte las apuestas, a inventar afiches, a escribir frases ingeniosas, a mirar al otro sobrandolo, como el otro te miraria a vos si fuese al reves.
Ganar el clásico es andar por la vida muy suelto de cuerpo, con una preocupación menos, con la sonrisa pintada en la jeta como el payaso, aunque el payaso supure por dentro.

Y mandar mensajes de texto, y comentar en el laburo, en el colegio, “We, el doble del Pepo sobre el final no sabes lo que fue…”, “Viste lo que eran las tapas de Gilligard…”, “Rasio que animal que fue, lo borro a Segura…”
Que nadie se olvide tan rapidamente del domingo, de ese Palacio brillando de purpurina, enredado en un sin fin de serpentinas, inundada de pasión, latiendo como late la tierra cuando se enoja, pero si nosotros estábamos mas golpeados que el bombo de “La banda de Progre”.
Hoy es otra cosa, otro capitulo, Unión de Sunchales, viaje, visita, es otra historia.

Y andan los hinchas de Progre. Esos miles que por la noche comparten ese rato innegociable de la cena en familia con los olores caseros que suelen quedarse para siempre en la memoria olfativa. Con los nietos sobre las rodillas, con la nostalgia de una silla vacia alrededor de la mesa, con los viejos recordando aquellos partidos “en la cancha de atrás” con Salinas y compañía.

Están esos otros que ven pasar las horas en el trabajo, o recostados en la cama de algún hospital, o viajando por alguna ruta, o prendidos al parlante de alguna pc a varios kilómetros, desbordados de melancolía, y escuchando, con los ojos cerrados, para que no se les escape la postal que para ellos, solo para ellos, trata de contar con un puñado de palabras el tipo de la radio.

Juega Progre, y como siempre, la noche del viernes es liturgia, de cena mas temprano, de radio encendida en algún patio de barrio, de sangre hirviendo como una cazuela, de adoquines que se saben de memoria la historia, de pibas que quizá sueñen con algún amor basquetbolista, y veteranos que están “jugando el descuento”.
Andan los hinchas de Progre, traen “un domingo en el alma”, que se niega al olvido…

lunes, 5 de diciembre de 2011

La Fiesta Inolvidable


Y un día Dios nos escuchó. Y volvió casi arrepentido de tantas distracciones. Y nos regaló una fiesta inolvidable. Y nos regaló un equipo, de la mano de ese Lobera casi olvidado. A “estos soldados de Progre”, a este montón de “nadies” que ayer nos mezclamos todos como metáfora que tiene el básquet de igualarnos. Que hicieron malabares para estar durante la semana. Pero que hicieron también lo imposible para decir presente desde muy lejos, desde tempranito. Vía mail, Internet, desde todo el país, para hacernos sentir, que iban a estar. Desde donde sea y de la manera que fuera. Y entonces, Dios volvió… porque descubrió esa fe inconmensurable, arrasadora, que venía de la historia, de la cuna del Club con el Pepo, Pitu y el viejo. Porque vio como el “face” explotaba de acompañamiento. Y el “celu” se bloqueaba de mensajes de texto, con historias desde la Villa. Con cientos de “estamos llegando”. todos cantando, rezando y amando. Como esa señora que que dejó la cocina a medias y fue llevada por su hijo que además era hincha de Alvear. Y toda esa legión que entendió que lo único que quedaba era “venir a ofrecer el corazón”.

Yo estoy seguro que bajó. Que se coló para ayudar a entrar ese trapo Los Infaltables. Que como un gusano gigante trepó la popular y nos regaló esa postal inigualable. Que llegó como un relámpago para enderezar la historia. Que supo que muchos “nadies” necesitábamos esta alegría para seguir arrancándole placer a la vida a pesar de todo. Que éramos muchos los que allí estábamos que no pudimos juntar los pesos para ver a Maná. Y que ya era tarde para “Oye Mi Amor” que veníamos por un “aquí y ahora”. Que ahí estábamos, sin dramas, todos mezclados. Desarrapados, turistas, laburantes, desocupados. Todos, sin distinción. Bailando en el palacio, con los pibitos en los hombros. Mirándonos en el espejo de los pibes que tanto tienen de nosotros.

Diciéndole al rubio de al lado: “¿Vos viste lo que es esto viejo?”. Y el tipo con  al lado contestando: “Miráme como estoy llorando”. Y uno le señala el corazón y el otro que responde: “El mío no puede más”. Y si Hermano, esta es una raza dura y sensible de corazón. Por eso creo que el de arriba volvió. Con los “ángeles guardianes” a la cancha, con los “habitantes del infierno” en las tribunas. Y se empapó de “delirio y carnaval”. Ese fervor estremecedor que solo puede proporcionar el hincha de Progre. Por eso, también nos perdonó los excesos de locura. Y nos habilitó ese “solo le pido a dios…” del final… .Es que tantas veces nos dieron por muertos y nosotros cada vez más vivos. Que era hora de hacerles sentir que se siente.

Y nos regaló un equipo que vino a dar la “vida y el corazón”. Que jugó una final. Qué casi como otra señal divina nos regaló ese tiro del final al hijo pródigo del Club.Como había sido toda la vida. Que desde el minuto cero hasta el segundo suplementario tuvo autoridad, orden y amor propio. Carácter. Que no tuvo un un guerrero, sino doce.

Que el Sapo sabiamente supo acomodar y que no se le cayeron los anillos cuando puso a Gallizzi para achicar cualquier margen de error. Vi al mismo Lobera, feliz, ese que al comienzo dijo que “daría lo que fuera por poder entrar el a jugar”
Que tuvo gestos conmovedores de solidaridad. Como cuando “Pitu” en el cambio se negó a salir, y sí, no quería perderse nada. De insolencia, en el “Pepo” que se mandó para meterla en el final. De talento en las manos de Cajal y de mucho futuro en el cambio de ritmo y la aceleración de Paciotti. En la recuperación estupenda de Laphiztborde y el profesionalismo de Ojeda.
Y ese final de video…de ramillete humano gritando “despacito, despacito, despacito…” y el “Pepo”, ya ídolo por toda su entrega, casi que llorando abrazado a su gente.

Y como si eso fuera poco. De yapa, el barba nos regaló el “sexto sentido”. Yo, vi gente muerta, como hacía rato no la veía. Se hicieron humo entre un mutismo alarmante. Se fueron esfumando entre candelabros de velorio cuando terminó el partido.Se fueron tristes, atónitos, incrédulos y Dios escuchó la marcha fúnebre más potente de los últimos años de una hinchada a otra.

De este lado, todavía late, imborrable: La fiesta inolvidable.
Gracias Dios, por hacerme de Progre, por el básquet, por “los nadies”. Por haber sido parte aunque sea de lejos de esta pasión, de esta fiesta, y todos esos pibes que lograron encenderse junto a nosotros como nunca pudo el “pecho frío” que abandonó…

domingo, 4 de diciembre de 2011

QUE ESTA NOCHE





Los imagino en esa camilla de masajes esperando turnos para que los dedos expertos de Silvia se hundan en esos músculos firmes, lubricados, untados con aceite verde que huele a almendras, mientras un estruendo de un tema de “La Vela Puerca” distrae la espera.

Los imagino en el ritual del vendaje enredando el tobillo y el empeine, los pies pisando las baldosas frías para comprobar si se sienten cómodos antes de las medias y las zapatillas, antes del pantalón, antes de calzarse el manto sagrado.
Los imagino termo en mano tomando unos mates, algunos solo agua mineral, otros charlando frivolidades, unos en silencio, otros escuchando los últimos mandamientos del técnico o pensando el partido.

Los imagino frente al espejo, peinándose por penúltima vez, posando medio de perfil como posando para “Caras”, quitándose la cadenita y besando la medalla de la santísima virgen María, moviendo los hombros como Travolta, mordiéndose el labio inferior, carraspeando ligeramente.
Los imagino ya de pie, ensayando algunos saltos, flexionando los brazos, elongando, algunos escapándose para pasar por el baño y sacudir un par de gotas pijoteras color ocre.

Los imagino saliendo del vestuario, la puerta cerrándose a sus espaldas con el estrepito siniestro de las rejas de Guantánamo. Ya no hay vuelta atrás. Ya no es tiempo de cobardes ni desertores. ¡Tenias razón viejo Hemingway!: “el valor solo es huir hacia adelante”.

Los imagino recorriendo la veredita hacia la cancha, y entrar al galpón que huele a humedad de tiempos inmemoriales, como una trampa de Creta diseñada por Dédalo para esconder al minotauro hambriento de sacrificios humanos. Esa galeria de azulejos transpirados, que desfiguran las siluetas, muñecos descuajeringados que maneja un torpe titiritero. Ese corredor cortito pero que parece interminable y aterrador, que conduce a la gloria o al fracaso, al fuego o al incienso, al Edén o al purgatorio.

Los imagino marchando uniformados, juntos como encadenados, sonando sus piernas contra el piso como los grilletes de los reos de una cárcel de máxima seguridad que avanzan hacia el trabajo forzado en una plantación de arroz de los pantanos.

Cuando sea medianoche, unos habrán sobrevivido, otros se habrán hundido en ese hondo bajo fondo donde el barro se subleva.

Los imagino como doce boqueteros perforando el portón y ver la luz de la cancha detrás, como Víctor Sueiro. Gotas de sudor resbalando por las axilas, cada hombre encerrado en su propio pensamiento, “El hombre y su circunstancia, el hombre y sus temores, el hombre y su valentía” Ortega y Gasset.

Los imagino deteniéndose en el medio de la cancha, ¡arengas del Gonzalo capitán!, ¡oriflamas del Pepo conductor!, ¡gritos!, ¡palmadas!, juramentándose dejar girones de carne viva desparramados por toda la cancha, porque “Esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar…♪♫”

Lo imagino al Negro Gudiño yendo dos horas antes del partido en su bicicletita a ubicarse en ese trono imaginario que tiene en el Palacio, para instalarse ahí con la mirada perdida, fría, lo imagino a los viejos, a mi viejo fumándose los nervios uno por uno.

Y están los que están lejos, en esa ciudad que no les pertenece esperando algún mensaje vía Facebook o ese mensaje salvador de algún conocido que los tenga al tanto del partido, acercándoles un pedacito de ese pueblo que tanto queremos.

Imagino la monada con ese vino atropellado de por ahí, con la garganta ya destrozada antes de empezar, serpentinas en el aire, una cancha que desaparece como en un truco de David Copperfield detrás de toneladas de papel picado que se van sembrando como flores en la cancha, los hombres que lloran sin importarles la mariconada, largando esas lagrimas gruesas que sueltan cada vez que aparece el equipo, y el Palacio empieza a latir violentamente, con miles de corazones al borde del infarto…

Porque si Progre, porque esto es así, “Esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar!!!….♪♫”

viernes, 2 de diciembre de 2011

AMOR CLANDESTINO


Mi amor clandestino que en el silencio y el dolor se nos cae todo el cielo de esperar
inevitable casi como respirar se nos cae todo el cielo de tanto esperar ...“Clandestino”

No quiero entrar en detalles de esta drástica solución de que hoy Progre tenga que hacer de local en la cancha del eterno rival,ni tampoco de aquellos "descubrimientos" en la semana, yo sólo voy a intentar ir a las fibras íntimas, para buscar ensalzar el corazón en alegrías, esas que se nos vienen escapando hace rato.
Esta vez nos volveremos a vestir de gala, más que nunca, porque no es nuestra casa, más allá de que por cuestiones estadísticas figuremos como el equipo local, esa cancha no es la nuestra, no es ese lugar en el mundo que supimos conseguir, y allá igual iremos con las ansias de torcer el destino que nos viene cacheteando.

Allá va este Progre que desafía a las leyes de la lógica y se mete de clandestino en ese sitio hostil y ajeno, porque no es suyo, no me lo quieran vender así.
Son estas cosas las que hacen mas fuerte el amor, las adversidades, lo esquivo, lo que hace que tengas que revelarte contra las ironías del destino y buscar arrancarle placer a la vida, con todo lo que esto cuesta en este mundo de vacas flacas y esquizofrenia a la luz del día. La gente de Progre conoce de lo que es ser rey en desgracia, sabe que aunque “la taba” muchas veces no caiga de culo ellos van, y nadie los entiende, están como endemoniados, desquiciados, chocan contra una pared, se enojan, se embroncan, lloran, y vuelven a reír, pero siempre yendo, estando, en las buenas y en las malas mucho mas.

Hoy veremos de que sirvieron estos días de descanso, veremos también que tal está el nuevo foráneo, con todas las ilusiones puestas en ver el básquet que ellos suelen traer, digno de NBA.
Van a estar los muchachos del tablón, desconociendo los escalones, siendo forasteros en ese lugar, pero alentando y cantando como si fuera el mítico Palacio, y su gente, mirando con recelo las paredes, el suelo, el techo, preguntándose para si mismos ¿Dónde estamos?, pero viéndose en los guerreros que salen a la cancha y el alma les vuelve al cuerpo y ya se ponen a gritar despavoridos, son ellos mismos, en otro sitio, en otro lugar, dispuestos a volver a desafiar infartos, presos de este amor, hoy mas que nunca… “Clandestino”