Gualicho de olvidar
Sabíamos contra qué jugábamos, que estábamos agarrados de un hilo dental, que este equipo carga con la espada de Damocles.
Había que ir a jugar a Corrientes, sabiendo todo lo que eso significaba. Porque esa ciudad bañada por el río, tiene ese "no se qué", ese "no se como", ese "no se cuanto", por histórica que es, por especial.
Desde un primer momento Progre manejo el partido como todos los anteriores, pareció que iba a llevárselo sin despeinarse, con un Avalle por momentos intratable y aguerrido, un Bosch que de a poco empieza a despegar y en algún momento va a ser determinante.
San Martín errático en un comienzo hasta que un aceitado Forastieri comenzó a hacer de las suyas con gran eficacia desde la linea de triples, esto sumado a Calvi encendido que terminaría siendo el goleador del partido y un Iglesias que sumo aguantar la embestida de toda la experiencia de un Legaria desconocido en la noche del domingo.
Progresista tuvo lo suyo, con Franco tomando la bandera del equipo y yendo al frente, la pelea de Powell en el poste bajo frente a los bravos González y Dobbins y un Robinson que todavía no puede encontrar su lugar en este equipo y de a ratos es muy intermitente.
Cuando parecía que Progre se encaminaba haciendo de las suyas, con esa ferocidad en la marca, esos contragolpes letales que derriban muros, unos robos del inmortal Laphitzborde, aparecieron los "hombres de gris" que con dos o tres "pitazos" inclinaron la balanza en favor de los correntinos.
Para la gente que estuvo en la cancha resultaban alevosos los fallos arbitrales y no era la misma la vara para cobrar en uno u otro lado.
Pero a pesar de las adversidades, el Gran Dragón Rojo estuvo a un paso de llevarse una gran victoria de visitante, necesitada victoria.
Quizá influyó en esta mística Corrientes que el día del partido haya sido en días posteriores a Halloween y por eso alguna macumba no haya querido un Progre victorioso en tierras litoraleñas.
Siempre hay un Progre que "puede ser chaparrón pero también tormenta", que esperemos no se desate porque estamos en vísperas de un nuevo clásico y todavía quedan "un par de rounds de amor".
Por suerte hay revancha muy pronto. Vuelta de página urgente y olvidar rápidamente esta derrota en la Corrientes "payesera", con "un gualicho de olvidar apretado entre los dedos".


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