jueves, 26 de abril de 2012

Alma, Corazón y Vida


Hubo un rayo de luz antes de la lluvia nocturna del miércoles. Cayó sobre “el Pepo” que desempolvó el libro de destrezas del club. ¡Qué banquete!  Este Progre “pibe de la calle” se trepó a la final en una sesión de hombría y amor propio propia de guerreros de sangre. Sí, este Progre que de Millonario no tiene ni  el doble apellido. Este que se vio obligado a mutar de príncipe a mendigo, que priorizó el futbol o las inferiores, que junta estampillas para guardar sus ahorros. Ahí está arriba de todos. Se metió en la final con una muestra de coraje admirable (y envidiable).

Este es el Progre de hoy. Anda trepado al cielo de la liga sin sufrir de vértigo, porque lo primero que entendió es  buscar de mantenerse en la categoría, aunque sea. Y a partir de la lucha por la permanencia fue creciendo, despacito, paso a paso. Maduró. Afianzado ayer en un Rasio notable. Una sólida  estructura defensiva, a la que se suman los “desdoblados” Osores y Laphizborde y en ese muro de acero que es Dilligard. Es la base, para no perder. Y de allí para adelante la confianza depositada en los “creativos” Schoppler, Cajal –después Gorostiaga-  pero siempre intentando jugar, rotar la bola.

Un tema a revisar es el cansancio físico de los “piqueteros”. Ahí es cuando el equipo pierde ritmo y se nos vienen. De todos modos, aún apurado por el rival, trata de tomar aire y no caer en el descontrol. Tiene muy en claro que la ansiedad por cerrar los partidos lo ha traicionado más de lo que lo ha ayudado.  Este Progre finalista  es el mismo al que detesta la prensa capitalina, ese que todos querian que toque fondo mal. Que sus jugadores son compasivos hasta con la morosidad de sus salarios. Que hace un esfuerzo grande para vivir concentrado en todos los frentes.

Y no se puede detener en tantas cuestiones de identidad y paladar. Y habrá que quererlo así y comprenderlo. Si su casa se empobreció. Y la vieja anda con la libreta del almacenero. Y si gran parte de lo que está hoy levando es esa pizza casera amasada con la harina que había en las Inferiores. Y si no conoció el delivery de jugadores y arrancó la Liga como Dios lo trajo al mundo.  Y todos en silencio, con humildad. Amarrocando, chito, con  chirolas de ilusiones.

¿Cómo no lo vamos a bancar, entonces? Nobleza obliga, porque enarbola la modestia algo que engrandece a quien se sabe rey en desgracia. De allí la convicción y las sinrazones del corazón que nos empujan a respaldarlo. Y aunque todavía le falte para recuperar su status, el viejo trencito de carga del que habla Lobera va. Con esa locomotora a vapor que de la raya para adentro tiene un conductor espiritual como “el viejo”, imposible de abandonar y no contagiarse en su exuberante voluntad de arrastrar los vagones. Si además esos que arrancaron de la “última estación” andan decididos de ponerse los largos y pelearle a la vida. Emociona porque vive de la lucha pero no puede con su naturaleza que
 escapa al arte

Este Progre nació como esos  pibes que andan por las esquinas revoleando pelotas y palitos y a la noche les toca cartonear.  Ese que arrima las propinas a la casa. El que se ganó la Coca y unas buenas milangas con fritas de la vieja. Esos manjares que sólo la vieja prepara. Su grandeza y amor propio cotizan en bolsa en un medio plagado de equipos técnicamente pordioseros. Un equipo para el recuerdo extraída del Capítulo 1, página 10 de la Biblia del Club. Ayer, en Monte Hermoso, un halo de luz tocó el corazón de este equipo, esa luz bajo del cielo, y todos sabemos de donde viene. Una suave caricia que se extendió a esas manos predestinadas para el garabato. Como si jugaran amasando jarrones de barro.

Vamos Progre, que la gilada no entiende nada. Amén de garra y amor propio, mucho menos de caerse y no abandonar hasta levantarse. Sube, sube, Rojo. Bandera de mi amor. ¿Quién lo iba a decir? El Progre “pibe de la calle” finalista. Y ahí andan otros a los que la abundancia los hizo pobres.” Ole ole ole, ole ole ole ola…” . ¿De qué carajo se trata esto? Gracias, muchachos, gracias guerreros. Por ese “cuadrito”, esa pintura, ese póster que desde ya, va a estar en la vitrina de los viejos y pibes. Anoche homologamos el pacto de amor, ese “Alma, corazón y vida...” el lema que confirma que la memoria de Progre está viva.

(Y vamos por mas he...)

jueves, 12 de abril de 2012

Oíd Mortales


Todavía la felicidad se resbala en el sudor de la noche. Los ojos buscan desesperadamente gestos y más gestos de alegría. La boca se hace ancha. Las comisuras se estiran y parecen de goma. Hay una sonrisa que se escapa como de un cautiverio en la cara a cada hincha de Progre que me cruzo. Es que no es poco: El hincha de Progre volvió a ser hincha del equipo. Y no al revés. Ocurrió que un día el “el artista volvió a ser el equipo”, como dijo el recordado Spinetta alguna vez,  y nuestra sangre roja y blanca. Y entonces  el estadio cordobes fue el Colón para algunos, el carnaval para otros y para la mayoría, “el rectángulo de juego lo que debe ser: un escenario para un espectáculo mayúsculo”.No podía ser una película muda... 

La mejor sensación, se nos  acomodó el paladar. Porque, hubo amor propio, emoción, contundencia, lujos y fundamentalmente: hubo equipo. Parejito, solidario, concentrado y con estilo.   Progre le ganó la serie a San Isidro y se metió en semis como lo pedía la historia. Como alguna vez fue y alguna vez tenía que volver  a ser. Tuvo una autoridad indiscutible, que se dio a pesar de la ausencia de Avalle, porque el basquet tiene estas cosas… Progre sin el pareció duplicarse y ellos perdieron la brújula. Claro, el   “Dt franciscano”  cebado, enseguidita habrá pensado, “les ganamos el lunes y no la meten mas de tres” pero se terminó descompensando. No voy a entrar en la discusión bizantina del nivel del rival. 

Cada partido es único. Progre se acomodó mejor. Cajal dio una clase de timming, cortando y entregando limpio. Dilligard…¿cuál es el verdadero Greg?. Este que se vió ayer que hizo todo perfecto. Que jugó con el mapamundi en el bolsillo o el que pedía ser reemplazado por Gallizi a cada rato. Porotos para el Sapo en estas cosas. Que banca y aguanta al jugador. Y entonces Progre es una aplanadora.  Con Gorostiaga que trepa por a la terraza de vez en cuando y llega a tocarle las mejillas al sol , pero también con  el lujoso Schoppler que driblea y la pasa y juega por momentos como si estuviera en la NBA. Levanta el parqué en cada arranque. Pica la pelota ante los “lungos” que se turnan y les gana por afuera y por adentro. Abusa, eso sí, de su potencia y se emociona a veces. Se puede colgar del cielo como casi siempre o no cerrar la jugada con una asistencia al compañero que llega vacio,  que es lo que la jugada pide. Y en el reacomodamiento, Rasio se hace lider. Baja en una contra y defiende con uñas y dientes y después empuja abajo del aro en ataque incansablemente. El Viejo, el que no juega mal nunca, con la movilidad y su don de tirar infinitas paredes en corto  hasta que se hace el hueco para una larga. Está enchufado, y a pesar de los rumores, creo que hay Gonzalo para rato  Y así…Progre empieza a encajar en su cuerpo. Es serio y de a ratos exultante, osado, rebelde. Demuestra que definitivamente parece que le queda chica la categoría.

Queda un tiempo y se aguarda la arremetida del rival y los fantasmas que no se despierten. San Isidro quiere ir, pero excepto algunas faltas innecesarias que generan los temibles fules que nos cuestan tan caro, no produce nada más. Y Progre lo cerró al partido como para que el estadio luego lo despida como nunca lo soñó.  Ese estadio que se cae, con algunos privilegiados hinchas de Progre que llegaron hasta San Francisco, que bailan y cantan..

Se festeja que Progre llegó donde está, que hay muchos “silencios”. Que Faltaba la frutilla del postre y era darle minutos a Gallizzi. Y ya todo es Delirio y Carnaval, sinfónía y orquesta. Progre le hace honor a su historia y se esculpe como el mas grande del Chaco, eternamente,  iluminado por ese contagio de felicidad que son esos “nadies” allá en el Chaco, para el pueblo de Progre que más que nadie merecía esta recompensa.

 Fue un partido, si. No un partido más. Volvimos a ser hinchas del basquet de Progre. Ese que tiene que despertar porque Progre no gana de culo, sino sería una enfermería como "otros"…porque ser amargo y sin gente no es digno de nuestra idiosincrancia y nuestra piel…¡¡¡Feliz regreso “equipo”, te necesitábamos así…para gritar “mirá que distintos somos”…!!!

miércoles, 11 de abril de 2012

Dame Fuego


Esas miles de gargantas incendiando la noche del miércoles, de este día de miércoles, esos miles de corazones desafiando infartos, esas miles de almas bailando al trasluz de la luna, esos miles de católicos apostólicos progresistas escuchando a sus dioses chuecos, sudorosos, paganos.
Porque, ¿Cómo no vas a estar ahí?, si llevas en las entrañas esos latidos del Palacio, ese estruendo colosal que nos sacudió como un movimiento sísmico cuando por ejemplo aquella noche Pepo fue un halcón enredado en las alturas, y la pelota, un espermatozoide bueno preñando la red para locura tuya.
¿Cómo no vas a estar ahí?, si llevas en la retina el recuerdo de esos músculos hundiéndose en la oscuridad, esas manos rasgando el cielo, arañando el cielo, atrapando estrellas fugaces, atravesando el misterio de la vía Láctea.
¿Cómo no vas a estar ahí?, si no te olvidas de esas siluetas descuajeringadas, maniquíes desarticulados chocando sus pectorales y omoplatos en la penumbra, si Progre hace eso, que haya desconocidos reconociéndose por el olfato como perros guachos, enroscándose en el mismo abrazo partido y emocionado.
¿Cómo no vas a estar ahí?, Vos que sentís que esas volcadas de Greg es una purga que nos limpia los intestinos de bronca a puro grito, arrancándonos hasta la costra de la rabia que teníamos adherida a los tejidos.
Y hoy estamos en San Francisco, con toda esa energía, con toda esa rabia emocional metida en el cuerpo, porque eso es Progre, vamos maquillados de optimismo, ilusionados como los niños en la noche de reyes, aun sabiendo que candidatos son otros, nosotros andamos con la puesto, remendados de pobreza, pero con la autoestima a la altura del pecho, no de los tobillos.
Juega Progre en la fortaleza cordobesa, y “La Monada” anda inquieta alrededor de la radio, con ese acompañamiento de alguna birra de contrabando, con esa camiseta baratita que encoje al primer lavado y desnuda esa panza  que le guiña como un ojo de ciclope el ombligo a la noche. Y va a estar le negrada, el pueblo, de donde uno viene, de ese hondo bajo fondo donde hasta el barro se subleva, la negrada linda, laburante, digna, militante de la vida que se entrega de cuerpo y alma en la tribuna de madera, que no lucra con planes sociales, y que quizá esta noche acompañe a Progre en la distancia sin tener siquiera una papa para zurcir el estofado, que a veces emborracha de tristeza, porque si, porque no es fácil este asunto de vivir.
Juega Progre, y un pedazo grande de la patria del básquet se prepara minuciosamente para asistir a esta misa, para armar ese altar casero al lado de la radio, mientras alguna letanía hereje de padrenuestros y ave marías acompaña la voz del relator hasta que suena la chicharra del final. Nos vamos a persignar una y otra vez, y nos vamos a aferrar a las cabalas, nos vamos a manotear el izquierdo, se nos van a venir los calores, y después escalofríos, y nos subirá la presión, y nos bajara sola, sin necesidad de y Enalapril, y miraremos para arriba, “por cierto al techo no le vendría nada mal una mano de pintura…”.
Nos pararemos, nos sentaremos y haremos crujir los dedos de las manos, iremos al baño sin ninguna necesidad, pasaremos del mal humor al chiste pavote.
Porque así somos, porque ser de Progre es tan inexplicable como el amor, juega Progre….Dame Fuego…

martes, 10 de abril de 2012

Va a Escampar


Un arranque que invita al desasosiego. “Compro aire, y si es puro, pago mucho más. No voy a tolerar que ya no tengan fe, que se bajen los brazos… [...] deberíamos andar desnudos silbando por ahí”, canta “La Vela Puerca”. Pero no… otra vez el mal olor…
La mesa estaba servida para arruinar la fiesta de Progre.  Esta vez no hubo absurdos ni logísticas, ni riesgos que aventar. Interesó más como estaba bien parado San Isidro que la excursión de Progre a San Francisco, como si fuera un parque temático del Lejano Oeste.

Y no… llegó Progre, con su ruido, con su gente, sin imaginar más claroscuros. Todo parecía tan luminoso como las estrellas y la luna en la noche, si hasta los pantalones blancos le hacían juego.  Y sin embargo aparecieron los nubarrones. Se perdió apenas, pero se cargó la mochila con incertidumbres. Y eso es lo que intranquiliza. Asombra como de la intrascendencia del rival, de la superioridad que establece de entrada en vez de agrandarse se deshilacha, desaparece. Corría el segundo cuarto, y en una jugada insólita viene un triple de López y se corta la luz (creo que se debía haber parado el partido). La defensa sin reacción para taparlo y se facilita un triunfo parcial raro y sin merecimientos para el local. Ya desde aquel triple de López Progre comenzó a hacer agua por todo lados. Otra vez lo atacó esa extraña metamorfosis que lo transforma, de príncipe a sapo y feo, muy feo. Es tan duro el golpe, que queda atontado. Y si no se va perdiendo al entretiempo es porque ligó y los arbitros alguna vez se equivocan a favor de Progre  Aparecen Toriano a puro dribbling, lujoso y práctico, y  un Jovanovich  imparable para nuestros lungos y un Mariani como nunca se lo vió, movedizo y astuto.

 Claro, es la hora en la que Cajal no releva, ni es salida, ni hace la pases claros.  Rasio no da abasto y pierde su condición de eje. El equipo se derrumba anímicamente. Se transfigura hasta la impotencia. Son unos cuantos minutos de descontrol donde a Dilligard, por ejemplo, se lo tragó el parqué , Schoppler –frenético- parece un trompo y el “duelo al sol” tan promocionado parece que se puede inclinar para el local.  ¿Qué cambió? ¿Qué había hecho bien hasta ahí? Tener concentración, estar enchufadito, pelear cada pelota como la última y presionar bien . ¿Qué pasó luego?  El local lo desorientó. Frágil psicológicamente, entró en pánico y se fue cabizbajo.

En el vestuario, Lobera se olvidó de los cambios, nunca Osores para tirar ante la ausencia de Avalle, afuera por lesión. De tirador Laphizborde que tampoco es un triplero clasico pero aporta ganas, robos y juego. Y al final, con el ingreso del Gallizzi acierta. Uno que la pelee abajo del aro ante la escasez desde el perimetro. Lo tuvo Progre para levantar con Schoppler dos veces, y otra vez sopa. Conclusión: rezamos por la recuperación de “Pepo” . Hace falta acomodar las piezas que no encajan y que juegue los que deben… ¡Dios ilumine a Lobera! Hay demasiado descontento espontáneo y fogoneado.

El pueblo de Progre aguanta, pero a no abusarse. “Hoy se asume lo que venga  y aunque pierda lo que tenga se va a morder para aguantar. Llega la batalla, algún día va escampar… al dolor que algún día supo ser sabe que no va a volver. Sólo quiero entender para seguir. …” . Es hora de meditar, Progre. Ayer se olió intranquilidad, nerviosismo y desconcierto.

Hay tarea para el hogar. ¿Por qué Progre arranca siendo “héroe católico” de la ilusión y le dura lo que un soplido? ¿Por qué se relaja, espera masajes, candor y facilidades, en una categoría donde el mal olor se contagia? Aguante Progre… no son horas de aventuras mesiánicas, y que a nadie se le ocurra. Al final, los dos triunfos de local amainaron el temporal y la atmósfera es más tolerable.

Hay que volverse a oxigenar.  A respirar hondo y buscar en lo profundo el perfume de la historia más rica del básquet del norte argentino. Dosificarlas de humildad y sacrificio y a no quejarse de “Vassallo´s” de nadie, ni de la “yeta” de la Tv… que aunque sea verdad solo sirve para agrandar giles…

viernes, 6 de abril de 2012

¡Saber que se puede!


Qué nochecita! Quiero escribir los versos más lindos esta noche. Reescribir el Soneto XX, de Neruda, y que no queden dudas que siempre te volvería a elegir. Y decir por ejemplo que tiritan azules, los astros, a los lejos… y que titilan los cuerpos aún bajo el cielo húmedo del Palacio. Que ese Pitu pareció un cometa disparado por la estrellas, que Rasio fue un ventarrón imparable, y que el Viejo Pirata es capaz de ser Otelo y brindarse con esos celos que enceguecen repletos de basquet. Quiero escribir que anoche quedó lacrado de nuevo este pacto de amor. Que quedó en el aire flotando la esperanza de “Saber que se puede”. Que el viento de la noche y esa mudas gotas todavía giran sobre nosotros y el cielo canta: “Yo te quiero…”.

Aunque sobrevinieran noches de sentir haberla perdido, jamás la vi en otros brazos. Siempre quise esta camiseta y ella también me quiso. Gracias Dios, por hacerme este guiño. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído y vaya si ella escuchó.

Siempre habrá una noche más, un cielo infinito para volver a creer. Y mucho más cuando la esperanza viaja en “colectivo”. Es humilde, se sube al bondi. Saca el pasaje más barato que hay y da muestras de que se viene lo mas duro, pero no baja los brazos. Esa es la mujer que quiero. El Progre que me puede. Esa muchacha que no se queja por la realidad dura que le toca y cuando llega el finde explota de entrega. Me gusta. La quiero. La admiro desde los pies a la cabeza. Cuando veo que está sólida, bien plantada, que sabe que no todo es erotismo. Me da seguridad, abrigo. La amo en la vocación ofensiva y agresiva de Cajal, que recuperó la memoria y se acuerda de cruzar la cancha haciendo surcos sin descompensarse. En la serenidad y lo fácil que hace todo el Pepo. En la fe y la capacidad de reacción de Gallizi. Y en esas corajeadas de Aleksandrowicz, que empuja como siempre.

Así, voy sintiendo de atrás para adelante, de afuera hacia adentro y de arriba hacia abajo, que “el camino al andar” se va haciendo. Y que Pepo, cuando ya no quedan balas tira con piedras, va a por más y quiere su bomba. Y ya no es el pibe, es el “hombre nuclear” que contagia a todos. Y Gorostiaga, casi como doble base, quita, juega y hace jugar. Mete asistencias, juega corto, tiene cambio de frente, y se va metiendo en el engranaje del “bondi”. Igual que Osores, que ayer tuvo poca claridad, pero que tiene quinta velocidad para cuando hace falta. Y “Taya”, que es un diamante en bruto al que hace falta pulirlo nada más. Y Greg. ¡Ay, Greg! Absorbido, como displicente, sobrador en un tiempo y de repente ¡zas! Las palabras del vestuario que le sacuden la modorra y aparece el faro que todo esperamos.


Y encima entra el Pitu y se mete en el toqueteo. Ya con Gallizi, dando lo que uno le pide a un juvenil. Una y una. Una corta y una individual. Más sorpresa. Descarga por un lado y caballos de fuerza por el otro. Y ya Progre deja su mejor version que hacia rato no se veia. Al punto que el amor va creciendo hacia arriba y el estadio explota.

Antes, no me olvido, hubo tiempo donde los caminos parecían clausurados. Sin embargo, se apeló a la paciencia. Una prédica que parece hacerse carne en el plantel y en los hinchas. En la cancha y en lo institucional. Yo me subo a este “bondi”. Lo veo maduro, con espíritu de equipo. Esa muchacha que me hace escribir los versos más lindos, porque es sacrificada, seductora, le gusta volar bajito, pero sabe planificar el día a día.

Esa piba que me hace ilusionar y me hace amanecer cantando: ¡Saber que se puede! Si, Progre, siempre se puede. Cómo no reescribir el Soneto XX del gran Neruda y decirte: Es tan corto el amor y tan largo el olvido. Jamás serán estos los últimos versos que yo te escriba…

lunes, 2 de abril de 2012

Corazones Valientes


Si por un día pudiera ser Julio César, Enrique V o William Wallace, el “escocés valiente”, tres especialistas en arengar a sus tropas y desde el estado de mayor convalescencia, despertar su amor propio para ganar batallas dadas por perdidas. Pero no, la realidad me indica que soy un simple habitante del tablón, que para  en la tribuna de cemento, y de vez en cuando deja de lado las formas para cantar en la tribuna de madera alta y que hay tareas más dificiles que ganar la Guerra de las Galias, convertirse en regente de la corona de Francia o librarse del yugo de Inglaterra, y es luchar contras los infortunios. Que aunque no lo logren los técnicos ni brujos, estamos nosotros. Que estamos con mucha rabia, pero que las dudas de amor nos pueden durar minutos, horas. Vos y yo. Nosotros. 

Que vamos a esperar por esta ilusion sin desesperar, porque antes, estamos nosotros. Que elegimos morir “amándote” . Y que ya estamos jugando las semis. Que si se apaga nuestra voz, solo se irá apagando junto al eco de los bombos, como última señal de exhalación, ese hilo de aire que quedará arremolinado en renovados intentos. Por eso este amor con rabia, hoy nos empuja a gritar al viento: ¡Aguante Progre, carajo!. Que se haga alma colectiva, rápida, de nuevo. Porque ni vos, ni yo, ni todos los que le ponemos el pecho a Progre vamos a claudicar, un centímetro más de desaliento.

Vos justamente, que toda la vida sin pedir nada a cambio, lo entregaste todo, no te guardaste nada. Pintaste la “Heladera” de Rojo y Blanco, como Quinquela o Jalil jamás lo hubieran soñado. Entraste y saliste de ahí con el pecho inflado, ese estadio en Ruinas que como el cuento de Borges, intimidan y te ponen al acecho de cualquier otra emboscada cobarde. Vos que compartiste “la mágica caravana” enhebrando cinco generaciones aquella noche del ascenso a la B. Y fuiste uno de los locos que nos enseñaron: “como se puede amar igual después de ochenta años”. Vos que siempre a “pulmón” te la pasás batiendo records de entradas vendidas, no llenando la cancha unicamente en “finales de liga”. A usted, que se bancó a pie firme la noche en Saenz Peña y esa fatidica contra Adelante. A todos los que nos desangramos en esta “década infame” de comienzos de siglo que nos saqueó hasta la libre circulación por el club.

Por eso, ¿qué más te puedo pedir?. Ya es hora de recibir algo y andamos con esta rabia. Y si el corazón se siente en fuga. Solo nos queda sacar la rabia. Que no se nos pudra adentro. Entendiendo que la rabia es hija de la desilusión, pero que después, inexorablemente, volverá la alegría. Deja que la rabia venga, que nos reencuentre a todos unidos. Para cortar la “pesadilla circular” y convertir la bronca en el canto que no cesa.
Para devolvernos ese cacho de sol, ese rezo pagano de alentarte y danzar bajo la lluvia si es necesario. Para descubrirnos en la foto del baldío que todos llevamos en el alma.
Que aunque alguna vez estuvimos tan muertos, hoy menos …
y el martes brillante de nuevo vengo y entrego….
"...Mi voz enjaulada, vuelta a ser aliento.
anudada en lazos entre las banderas,
y el tambor del alma clamando revancha..."


Quisiera dar mi última señal de rabia-aliento. Sin irme antes de que termine, Sin pirotecnia, de fiesta contratada. Prefiero morir mañana, porque hoy ya tengo otros planes para mi inconciencia. Voy a seguir desde el tablón: para que no decaiga “el derecho al delirio”, Ni nos venza el tiempo. Porque si hay un acto criminal, ese es resignarse a la desesperanza.. . Amo esta isla, llena de “multitudinarias soledades" y "desencuentros" Que puja por ser continente... Que legiones de fieles, de tus fieles bloquean las redes. Para hacer catarsis y limpiarnos por dentro y aguardar un rato… Por este amor Inmenso. Por ese “pacto para vivir”…Por todo esto
Me encantaría ser César, Enrique V o Wallace, pero yo soy de la “de madera alta” y por ahora codo a codo con vos, todavía me la banco. Por suerte, somos cientos de “corazones valientes”. Hoy y siempre, todos con “el manto Rojo” puesto.
Somos este ejército... que hoy se levantó cantando ¿Quién dijo que todo está perdido?. No ven esa marea roja y blanca “viniendo a ofrecer su corazón”.