Que el cielo espere sentado
Todavía tengo la electricidad en el cuerpo, y una sonrisa tatuada en el rostro, la misma con la que anoche me acosté. Sólo me falta la nariz de payaso, que sonríe, por más que adentro le duela el alma. Progre anoche hizo olvidar todo, y también, me hizo ilusionar.
Anoche se vió lo que le reclamábamos a este equipo: carácter, en Cupeiro, que empieza a rendir como se espera, con Bosch que va agarrando confianza. También entrega y sacrificio, evidenciado en Powell que la dejó chiquitita a la pelota; y sobretodo, rebeldía, que se salgan de los esquemas, que no les importe nada, como la noche de Franco.
Este viernes se demostró que este equipo puede llegar lejos, porque hay los condimentos suficientes para hacerlo, está "el viejo" que pasa el tiempo y juega cada vez mejor, agregándole vida a sus años, está "el pepo", que aunque anoche estuvo diezmado por un virus, sabemos que cada tanto saca su lanza y le pelea a un ejercito entero. Tenemos a un jugador de la talla de Legaria, que en los partidos ásperos y decisivos puede tirarle a cualquiera su experiencia encima.
Invita a la esperanza la aparición de Tognon, el "nuevito", que con ganas y confianza puede hacer que no extrañemos tanto a nuestro querido "Taya". También sabemos de la importancia que tiene Robinson si llega a estar bien, cuando se pone a jugar es imparable.
Anoche disfrutamos de un verdadero espectáculo del básquet, y más cuando sonó la chicharra y nos fuimos victoriosos. Victoria que se añoraba después de tanta espera y del duro golpe que nos había dado Oberá.
Ahora hay que ir a "la capital" para buscar seguir escalando, ante un molesto Sarmiento, que aunque no venga bien, tiene jugadores de una calidad trascendental. Allí iremos.
Viernes dónde pudimos festejar entrada ya la madrugada con los puños en alto, agradeciendole a Dios por tanto y pidiéndole perdón por tan poco, sabiendo que con esta victoria no vamos a llenar el carrito del supermercado, ni vamos a conseguir un ascenso en el laburo, ni vamos a conquistar a la mina que nos enloquece, ni vamos a aprobar la última materia, pero si gana Progre, somos felices, es algo fugaz, como un orgasmo fingido.
Ganó Progre, ante la atenta mirada de mirones y oyentes, ante la mirada de los que balbuceaban tu velorio. Pobre de ellos que no saben que si nosotros andamos "muertos" por ahí, es de tantas veces que resucitamos, por eso de nuestra parte...que el cielo espere sentado.


1 comentarios:
EXELENTE
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