miércoles, 29 de enero de 2014

Panic Show


¡Locura total!, asco recorriendo mis entrañas y amagando a salirse por mi boca. Ganas de vomitar. Viernes olvidable, con esa lluvia que nos agotó, con la noche gris como un manto cubriendo la ciudad, y esas ganas de ir contra el mundo y sus espejos. Ansiedad de querer cortar la racha.

Enfrente Oberá, ese equipo que nos tiene alquilados, el que nos baja en la precisa, que por momentos se tambalea ante tan imponente marco de gente, que quiso imponerse de guapo, con un Gornatti que aunque sabiamos de su "mala leche" fuimos poco inteligentes, entramos en la de él, y por momentos nos olvidamos de jugar.

La visita en su momento tuvo para dar el golpe de Knock out, pero Progre y esa grata costumbre de resucitar, con la vuelta de Legaria que le cambia la cara al equipo, y con un "Pepo" que ya no sorprende y cada vez juega mejor. Ayudaron las intermitencias de Carter y la de un Bosch que viene en levantada.

Progre se mantuvo con vida con esos arrebatos de pasión de Avalle, y Oberá que concretaba de donde la tiraba, hasta que en una jugada confusa, el desgraciado Gornatti cruza de mala manera a Franco provocando la reaccion de Laphitzborde que terminaria expulsado.
Despues de esto el partido fue otro, mas lucha que juego, y la intencion de llevarse el triunfo desde lo guapo por parte de los dos equipos.

Oberá cada vez era mas acertado en su definición y Progre estaba completamente desquiciado, hasta que la locura nos desbordó.
Inmiscuido en la impotencia de la derrota, en la provocación de los árbitros que otra vez son protagonistas con Progre, y en la gente que invitaba al alboroto, Avalle reacciona ante Gornatti y termina expulsado, encabronado, impotente, yéndose al vestuario masticando la derrota y con la ovación de su público que entienden su sentir porque ellos también así lo sienten.

La gente quedó furiosa, por el arbitraje y por el tramite del partido, despidió al equipo con aplausos por la entrega, que como vimos, no alcanza últimamente.
"Pepo" se fué caliente, rugió "como una bestia en medio de la avenida", a mí, ¡arrésteme sargento!, voy preso con "Pepo" si hace falta. Panic show en plena noche.

miércoles, 22 de enero de 2014

Un puñado de razones


Escribo esta noche con la cabeza en el viernes, con la espalda y algunas magulladuras, con el temple que invita a no desesperar, con el amor de siempre.

No quiero invitar a que se pierda la cordura por completo, ya alguna vez cité en notas anteriores que no van a obtener de este "pseudo-escritor" palabras de desaliento ni sanguinarias, para eso, visiten sitios de peliculas de terror.
Quiero hablar desde el raciocionio, desde la templanza. No, no quiero jugar el federal el año que viene, ni tampoco voy en pos de un descenso futuro, no compro parnasos inexistentes en altares donde no tienen precio.

Hoy quiero invitar a la esperanza, de llamar al hincha de verdad, al que es capaz de ir en contra de las adversidades, porque es fácil ir en las buenas, ahi nos abrazamos todos, ahí todo es risa y carnaval, pero cuando venís 0-4 te borrás. Porque sí, porque si querés una vida color rosa hacete hincha de otro club al que no le pasan cosas como a los de Progre.
Vos, que mamaste Progre desde el cordón umbilical, que te hiciste de Progre porque te lo legó tu abuelo, te lo enseñó tu viejo y vos lo vas a pasar a tu hijo, es una forma de vida, no es sólo colgar banderitas.

Por eso este es un canto de guerra, para mover las montañas, para emparchar las gargantas otra vez con Dúo Decadrón, para ir a la cancha a alentar y no a insultar, para bancar a pie firme lo que se viene.
También toco a los jugadores, y los entiendo, sé lo que viven pero acá hay que ir más allá, por el hincha común, por el que se juega las bolas allá arriba "en la de madera", por el que anda oliendo a vino berreta y se pasea con la camiseta de cuando jugábamos "Liga C".

Estamos agarrados de un hilo dental, acostumbrados a caminar los extremos y vivir a fondo, pero soy consciente que se puede salir de esto, porque creo en este equipo, en su gente, y en ese "algo" que tienen las paredes de esa cancha.
Me dirán que estoy loco, que lo mío es fanatismo puro, pero hoy dejo el corazón en un tendal y llamo a mi cabeza, que me ofrece, un puñado de razones...

jueves, 9 de enero de 2014

Del amor y otros demonios


Fué el mejor titulo que encontré para la noche de anoche, el texto de García Márquez que atrapa y conmueve, y porque anoche se mezclaron el amor propio y otros demonios que andaban rondando por la Villa y justo se dieron cita en el Templo del básquet.

Se venía un rival dignísimo, puntero, que es lo más parecido que hay en el juego a nuestro querido Progresista, pero la ilusión estaba como siempre, por lo que había significado la incorporación de Mártire en la semana y los buenos augurios que había con respecto al nuevo americano que llegaba desde París al club, sin escalas.

San Isidro ''prepeó'' de entrada, con buen juego, y una marca aguerrida, el control del juego en manos de un tremendo Cafferatta y un dominio bajo el aro de Essengue, imparable para las tropas de Seigormann, que se turnaban en la marca y ni así podían con el africano.

Progre se mantuvo con vida en el partido con la mano caliente de Franco que nos traía a la tierra otra vez desde el más allá, un Mártire al que no le pesó la camiseta en el debut y fué el más aplaudido del equipo, jugador sacrificado que parece entender más que nadie como se debe jugar en este Club.

El equipo cordobés desde la línea de tres parecía demoler de a poco todas las esperanzas de nuestro Progre, pero el empuje intermitente del "viejo"y ese desenfreno de Avalle, más algunos destellos de Franco, hacían que por momentos el estadio sea el mismo infierno.
Muy importantes Bosch y Espínola, que a pesar de jugar poco, "Fefo" demostró mucho coraje a la hora de reemplazar al lesionado Legaria.

Párrafo aparte para el nuevo americano que, a pesar de haber llegado a la ciudad ese mismo día, terminó siendo el goleador del partido.

Anoche se vivió cierto desasosiego en algunos rostros, unos que invitaban a la desesperanza, y unos que mantenemos el amor intacto y la creencia de que estos son partidos que hacen al ''acomodo", porque vinieron dos nuevitos y con los partidos la casa va a estar en orden.

Rindamos tributo al amor propio mientras se pueda, Progre siempre funcionó así, porque demonios, ya andan demasiados dando vueltas por ahí.