lunes, 28 de noviembre de 2011

"Volver a hacer el amor con Progre..."


Hoy, Progre en el TNA. Hoy, Progre en la piel. Vuelve “el rojo”, vuelve en las sensaciones y en la antimateria que vive sin espacio ni tiempo en las paredes del Palacio, en cada auto que pasa, en cada cuerpo que se descuelga del para avalanchas, en cada cosa mínima que empapa nuestra ansiedad, en ese grito que trasciende fronteras de banderas que vuelan, en esta llovizna que , en la “historia grande” almacenamos en nuestras huellas. Está hasta en el olor a porro de la popu, en la baranda a “chori” de la salida, en la birra de parados, en el recreo de los colegios, en cada apretujón, en los pibes de las inferiores, en esos baños nauseabundos que no nos merecemos tampoco. En esa postal hormigueante que es el pasillo hasta la entrada, que cruza por el comedor, por la pileta de fondo, la cancha del fútbol, que se alarga hasta llegar al portón de chapa. En esa procesión de almas que no entienden de calendarios, ni explicaciones, ni nada. Solo que vuelve Progre con el “El viejo pirata”, toda la ilusión que esto despierta, con el nuevo americano. Con Lobera otra vez desde el banco. Lobera y Progre, un símbolo, ofreciendo algo más que su corazón, su experiencia de vida, su compromiso con esta camiseta para enfrentar lo que se viene, dos partidos vitales. Con un equipo armado a su medida. Y que merece toda esta pasión que moviliza En esa locura que nos empuja desde adentro a demostrar que estamos vivos. Vuelve la “piel de Progre” al Palacio, sin desconocer lo que pasó allá en Entre Ríos pero como si toda esa pesadilla nunca hubiera ocurrido. Vuelve esta adicción. esta sensación incomparable de acompañar a Progre. Y entre tantas sensaciones se mezclará el llanto con la alegría, la bronca con el canto y la magia del reencuentro.

¿Quién podrá negar que fueron fueron 14 días monotemáticos, insufribles: de viernes por la noche sin nada por hacer más que mirar algún partido que enganchamos en la tele?. Recordando los últimos dos partidos donde los árbitros nos tocaron el culo, después el amor propio. Un mamarracho inigualable. Se enseñoreó el desgano, la depresión, la negación, la melancolía. El cuero duro y la energía amorosa de los pibes del U17 fueron armando la inmortal gloria amortiguando la tangible caída. Un pequeño bálsamo en el medio de la desesperanza.

Y en cada oficina, cada bar, cada club, cada casa solo se habló de Progre. Nos atormentó un recurrente: ¿Qué nos pasó?, ¿Por qué no estaba Lobera?, ¿Qué pasó con Bailey?. Se desataron desasosiegos y angustias incontenibles.

En fin, 14 días de duelo, como metáfora, en este caso en el que nos “sobran los motivos para no cortarse de un tajo las venas”. Por eso…y por ahora: ¡Si y solo si, solo nos salvará este amor!. .
Se rompió nuestro corazón. Se enloqueció la razón. Perdió sentido el sentido común. Se derramaron ríos de lágrimas y broncas. Hubo rabia por doquier. Y palabras más, palabras menos….Huecos, vacios, incertidumbres, voces lejanas que volvieron a buscar contención donde siempre la hubo y nunca dejará de existir.

Este Progre tiene la pasión del amor adolescente y la perseverancia del amor maduro. No es ese que te pica y se va. Este amor por Progre es de letra chica, pero se escribe con mayúsculas. Hoy está en todos los balcones de la Villa y los muros de face.
Este amor con Progre siempre nos tiene copulando. Si no leemos la letra chica es porque estamos muy ocupados haciendo el amor. Si como dicen algunas teorías, para que “el amor trascienda al mito” hace falta coraje. Bueno, aquí estamos.

Si nos remitimos a aquel “Pacto para vivir” que flotó entre quebrachos y trenes que iban con rumbos desconocidos algo anticipaba sobre “las calamidades”a vencer. Aquel manuscrito hablaba de la vida y las intransferibles y misteriosas experiencias del amor. Que no era otra cosa que amar en “las malas”. Y hoy Progre es comparable a las parejas de hijos con enfermedades incurables, la incapacidad para generar dinero, la inestabilidad, el olor a cigarrillos y todos los pecados que parecen multiplicarse y manifestarse en un individuo que duerme en nuestra cama. Y nosotros lo “bancamos” igual.

Porque resulta que el amor es otra cosa. El amor es ofrecer y poner a disposición todo lo que el otro necesita o desea. El amor sólo pretende complacer. El amor es altruismo puro. El sí te acompaña y te mima cuando te enfermas. El que ocupa nuestras mentes y corazones todo el tiempo porque estamos para protegerlo, para cuidarlo. Porque si alguna vez le juramos amor eterno, hoy redoblamos el juramento.

Este básquet marchito de flores ya empieza a oler a primavera. ¿Sabe por qué?. Porque el amor al Rojo “es piel de Progre”. No se explica. Se siente. Se palpa, se toca, se canta, se comparte en cada celular. Se huele. Resiste a todo y a todos por eso viernes y domingo, en público, como John y Yoko, abrimos la puertas para hacer el amor con Progre. Que es reconciliarnos con nosotros mismos: “los que llevamos a Progre en la piel”.

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