Que sea el Fin
Salgo a la calle vestido de Progre, miro el calendario y hoy es el día, “capicua” como llamando a la suerte. Es 11 del 11 del 11, como para no creer en las divinidades.
Por eso esta noche volvemos a evocar a nuestros ancestros, a los que hicieron de esa cancha nuestro sacrosanto campo, hoy como siempre, y mas que nunca.
Vamos en busca del primer objetivo de la temporada, la entrada al TNA 1, logro que se consigue si hoy logramos la victoria. Enfrente estará el bravo equipo entrerriano, ese que aún acuña en sus tierras la garra de los caudillos entrerrianos, mezcla de Artigas y “Pancho” Ramírez, y donde se encuentra uno de los últimos ídolos post modernos, el base Andrés Boni.
Esta noche es el momento, se siente en las calles y en el ambiente, en la sangre del hincha de Progre puro, de ese que se levantó sonriente hoy porque sabe lo que va a pasar a la noche, del que va a juntar los trapos para llevarlos a la cancha en ese rito incaudicable que sólo lo entiende los que sienten igual.
Y vas a volver a la cancha, por tercera noche consecutiva, y te vas a mezclar en el olor a birra de contrabando, te vas a misturar en el aroma a chori de dudosa procedencia, vos, que vas a transpirar mas que los jugadores, que vas a saltar, bailar, cantar y gritar en una armoniosa y sin fin coreografía de la que ya sos experto. Y emitís también sonidos guturales cuando intentas aprenderte los cantos de la hinchada, pero a vos no te importa, aplaudís, dejas rojas tus manos que se camuflan con el color de tu sangre, y te sentís un poco mas vivo, porque sos como el resto, sos igualito sí, la copia fiel de todas esas almas que andan por ahí con el corazón a medio abrirse cual pimpollo en primavera, buscando que especialistas en coser el alma se conviertan en Liota´s y Favaloro´s de tu corazón. Y ellos son tus médicos, llamados Gonzalo, César, Lisandro, Víctor…
Otra vez volvés a tu casa, a alentar como siempre, y tratar de que aquello que pasó contra Sunchales haya sido sólo una mala pesadilla, porque en tu casa nadie te escupe el mantel, te hierve la sangre, y lo sabes, y vas a poner el corazón ahí para que se lo debatan diez tipos tras una vanidosa y tan pero tan caprichosa redonda naranja.
Porque vos ya sabes como es cada noche, tu corazón se va dando saltos por el pasillo rumbo a largarse en la pileta, rebotas cual pelota de básquet bien inflada, y culminas tu noche hecho trizas, con la adrenalina por las nubes y feliz si hay victoria, y más hincha aún si hay derrota.
En esta día Progre, en el que los sabios hablan del “Fin del mundo”, pongámosle fin a las palabras prejuiciosas, pongamos fin al murmullo de los envidiosos, terminemos con el palabrerio sutil, porque esta noche Progre querido, esta noche tenemos que ganar…


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