lunes, 7 de noviembre de 2011

Los Muertos que Vos matáis


El domingo cargamos  una estaca, llevamos una cruz y un espejo. Creímos que el Anticristo moriría con nuestra salvación. Seguimos vivos, se noto anoche, cuando la luna celosa se tapó con las estrellas. Estaban aquellos a los que se les ocurrió descorchar antes. Porque a los muertos se lo cuenta cuando están fríos y no que ocurra lo de de Juan Tenorio. Aquello de “los muertos que vos matais gozan de buena salud”. ¡Vamos Progre, que hay que seguir!. Hay que matar el pasado, para volver a sentirnos basquetbolísticamente exultantes.

Anoche vimos la resurrección, una mezcla rara del Lázaro bíblico con un ave fénix decente, copando la parada de entrada. Con la gente que escuchó el llamado del amor, de ese volver al Palacio a alentar, de estancarse en las butacas y tablones como a esperar un banquete.
Se dieron muestras de ese básquet que nos gusta, el que necesitábamos, el que Progre supo conseguir en los primeros partidos, el que hace bien a los ojos, el que regocija el alma y aquieta los sentidos.

Mostró a un inspirado Cajal, con momentos de destellos mágicos dándole de comer a nuestros sueños huérfanos. Se vió a un Rasio arrasante, que te pisa la cabeza si te le pusieras delante, luciendo un traje de Viejo Lobo, en un coctel perfecto de energía y fuerza, con dientes apretados, proclamándose goleador del partido. Y estuvo el gringo milagroso que alegra a los pequeños, el “Pitu”, soldadito de plomo de nuestras alegrías, encendiendo el corazón con esos ataques que derrochan habilidad.

Progre lo fue envolviendo en su juego a un San Isidro que sólo tuvo en Jovanovich su arma más letal, un jugador interesante al que sería bueno contar para este equipo en un futuro. Las águilas le mostraron las garras y los visitantes huyeron despavoridos a guarecerse, hacieno amagues de querer llevarse el partido por momentos pero el anfitrión con el empuje desde la base con Cajal y Schoppler supo por donde estaba el camino.

De a poco la noche se fue consumiendo y con ella las esperanzas de la visita. Y Progre culminó sentenciando una victoria que lo vuelve a colocar en la cima de las posiciones, dando a entender que lo que pasó sólo era un mal sueño. Y allá andas a los que la grandeza los hizo tan pobres.
Vamos Progre, a seguir, un solo partido nomás para lograr el primer objetivo. Así que apaguen los candelabros y devuelvan esos crisantemos, aquí no hay cremaciones ni velorios, esos muertos, los que VOS matáis….gozan de buena salud.

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