Donde hubo fuego
Otra vez el hincha de Progre se fue feliz. Ganando un partido apretado, bien a lo Progre. De primera, para esta categoría. Demasiado grande para la historia. Con el estadio repleto otra vez. ¿Vieron que se puede?. Con la ausencia de Cajal, igual, no importó.Hubo marco, color, barrio, recuerdos, y un partido que necesitó que Progre soplara como un Pampero para arrebatarle dos puntos a un Oberá que salió a buscar su levantada. Sin embargo, el rojo sacó a relucir su fuego sagrado, se encendió en pasajes de alto nivel y mandó al misionero al crematorio.
Y se fue con el pecho inflado otra vez, por varios motivos. Porque ganó, sigue firme y mantiene la punta pero más porque el funcionamiento se va afianzando. Porque lo de Estudiantes no fue casualidad. Porque dio muestras que tiene recambio. Gran partido de Paciotti, por ejemplo. Porque supo reaccionar rapidamente ante un primer cuarto adverso. Y fundamentalmente, porque jugó un segundo tiempo brillante.
Progre arrancó con el pie izquierdo y medio dormido. Sorprendido, tal vez, ni corto ni perezozo, Oberá salió a mojarle la oreja de entrada. A asfixiarlo y atacarlo. Entre Martín y Gornatti se las arreglaban para manejar la posesión del balón. Hasta que de pronto Progre se enojó. Pareció sonar el gong de la verdadera pelea y el equipo de Misiones se asustó. De a poquito Progre le sacó la pelota mediante la presión de “los pelados” como el “viejo” y Avalle. Ya no le alcanzó ni siquiera con Nawanko para defenderse. Paciotti se afirmó, Schoppler calentó turbinas y fue una topadora, Avalle resultó imparable, y Rasio comenzó a demostrar porque está donde está.
En fin, la diferencia en el marcador fue exigua pero Progre dejó una imagen inmejorable. Fue ancho en Ojeda y Bailey, volvieron los “packman” …y tuvo talento en las corridas del “Pitu” y ese cuasi-pivot que me cada vez me gusta más que es La Fiera.
Lo que corrió este equipo fue conmovedor. Es más, si pecó de algo, fue de vértigo. Ese pasarse de vueltas, le quita un poco de precisión.
Progre intentó regular y se paró . Ya no tan a lo Tyson que es lo que mejor hace. Sino a lo Nicolino Locche. Esperando que se hagan los espacios para ganar por demolición. Sin embargo, Oberá no se entregó y tuvo un par de chances. Los equipos se estiraron. El juego se enredó un poco.
Ante la falta del knockaut final, aquello que se presagiaba como una abultada diferencia, terminó devolviéndole la vida al rival . El final encontró a un Progre un poco apurado pero Avalle hizo gala de su hombría y junto con Laphizborde, Schoppler y Rasio, fueron los pilares de la victoria.
Dos cortitas. Una para Cajal. Este equipo espera su recuperación sin ansiedad. Ponerse bien que lo suyo es pura calidad y sensibildad. Otro, para el castigado Bailey. Si me permiten exagerar, ayer, volvió a demostrar que hay ganas y es cuestión de darle confianza y va a andar.
Triunfo corto en el resultado pero al que no le faltaron lujos, dribbling y vuelos. Acorde a la historia de este Club. En fin, una fiesta del básquetl, que se deslució un poco al final. Pero que sirve como para ir entonados a Entre Ríos. Allá en la provincia cítrica, contra Tomás de Rocamora van los guerreros de Progre para defender la punta la próxima semana. Sobran los motivos para estar felices. Ayer donde hubo fuego “misioneros” quedaron….hechos cenizas.


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