El Necio
“Vienen a convidarme a arrepentirme, me vienen a convidar a que no “pierda”, me vienen a convidar a indefinirme, me vienen a convidar a tanta mierda…Dicen que la necedad nació conmigo, yo me muero como vivi”. (Silvio Rodriguez).
No, no tengo vocación suicida, no quiero volver a sufrir en el TNA 2. Pero tampoco compro parnasos inexistentes, ni altares entre los que tienen precio. Me cuesta disociarme en estas horas. ¿Dónde pongo mi bronca y donde mi tristeza?. Es una tarea, indispensable pasarme en limpio.
Sabíamos que estábamos agarrados por un hilo dental, porque en muchos partidos no nos sobró nada. Claro que me importa y mucho este partido con San Isidro. Pero voy a intentar analizar procesos, no instantes ni momentos, no quiero me nos gané aún más la desilusión. ¡Nunca escribas contra la esperanza! – le enseñó Onetti a Eduardo Galeano. Suscribo.
Quiero decir que mi tristeza es inmensa, igual que la de todos los hinchas de Progre. Pero, entre el dolor y la bronca. Por ahora, prefiero solo abrir la boca para tratar de transformarla en aliento y no en incontinencia verbal.
Hay una maquinaria destructiva que está en marcha agitando las aguas de la desmesura y la sinrazón para verlo a Lobera en la silla eléctrica.Una locura. Canibalismo puro. Antropofagía. Patear al caído es patear a Progre. A estos jugadores, que tienen 24 horas, solamente para recuperarse anímicamente de esta pesadilla de dos derrotas seguidas y nuevos fantasmas, que solo les corresponde en parte. Es por eso, que entre la urgencias del resultadismo, los intereses que se mueven alrededor del Mundo Progre no van a encontrar en este redactor una voz que se sume a la histeria colectiva ni a la perfidia revanchista, de quienes apuestan a “cuanto peor mejor”. No voy a descalificar a este plantel, por tibio, ni pecho frío, ni ningún reduccionismo que busque chivos expiatorios rapidamente. Ni a la labor del técnico. Ya es tarde. Se pudo haber equivocado, fundamentalmente, a partir del pedido masivo de “ir por más” y que solo él sabrá cuando y porque se perdió la brújula y la templanza. Todo es un pandemonium. No recuerdo haber escuchado la palabra “subestimación” hasta hace dos fechas.
Solo me quiero diferenciar de lo que por estas horas sentí como una intoxicación de cazadores de brujas. Y ellos son los primeros fogoneros. ¿Qué delirio es esta demonización facilista? La culpabilización surge desde el mismo púlpito desde donde entronizaron al “fenómeno” del Alvearismo.
Hay tanta vocación por la desmesura, a la energía desbocada que ni siquiera los hinchas fueron tan lejos. Los escribas y apóstoles pagos que "se dan vuelta enseguida", vuelven a ser los Pilatos que le ofrendan sus cántaros para lavar sus trapisondas. Nada se habla, por estas horas, de la “probidad moral” de unos y otros.
Yo defiendo a los ídolos,a los que sufren y lloran ante cada derrota, a los que les duele el presente más que a nosotros que hablan desde el amor, el desinterés. Hablan por sentimiento.
Ahora, pregunto. Querer limpiar…¿para qué?, ¿no sería mejor acaso morir en la nuestra?
No soy Loberista, no siento empatía con su estilo. Pero no le voy a conceder ningún razón de autoridad moral y menos conceptual a aquellos que hoy cacerolean sobre “la soberbia”, como madre de todas estas desgracias.
Ningún Bailey que se tenga que ir, ni ningún Pepo que se tenga que poner el equipo al hombro, ni ninguna salida mesiánica. A esto se lo saca adelante "entre todos", alentando, como siempre, amando a Progre, como toda la vida, bancando a los jugadores, como debe ser. Basta de puterío.
Esta polaridad está en nuestra naturaleza. Vivimos los “capitulos más gloriosos del básquet y los más jodidos”. A bancarla. ¡Vamos todos unidos y dejémonos de joder!. Yo me muero como viví…será que la necedad de ser hincha de Progre en las malas nació conmigo…


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