viernes, 28 de octubre de 2011

El domingo Progre. ¡Sí, Juro!


Hago este juramento antes del domingo, antes de marchar con el paso cortado de la murga entre un remolino de trapos a Alberdi y 25 de mayo. Lo hago antes del diario del lunes. Antes que se juegue este clásico transgénico. El que vale, el que está más allá de un amistoso, el que no entiende de “Copa Sameep” ni sus derivados, este es el que es por los “porotos”, es de verdad. Ese clásico en el que nos aunaremos todos en un costado, en esta tribuna de madera que alguna vez se nos vino abajo de tanta pasión. Pero aquí estoy igual, mirándome al espejo, antes que me invadan la alegría o la bronca del resultado. Mentirosos pasajeros, al fin de este romance del tunel del tiempo. 85 años son cuatro generaciones cargadas de fidelidad.

¿Decime Progre… donde hay que firmar?....
¡Te juró hoy, Progre, más que nunca amor eterno!.
Y un solo deseo estar a tu lado. Lo hago contemplando esa foto inmortal del trapo “Los infaltables”. Si yo que nací en el 89 y desde gurí veía ese equipo de ensueño de Bernardi, Pikaluk (proclamado rey), el colorado González, un joven y sagaz Laphizborde. ¿Voy a especular, ahora?...

Hago este juramento antes de regresar al barro donde descansa nuestra costilla de Adán. Los huesos y las huellas de “La Banda de Progre”. Bajo el cielo que inspiró el cielo rojo del amanecer sobre las nubes blancas sobre un ramillete de margaritas. Juró honrar esa bandera. Tus mágicos colores. Si lo sabrá el “Sapo” Lobera. Te juramos nunca abandonar, como hace tu gente todas las noches. Los que entienden como nadie eso que significa de estar “en las buenas y en las malas, mucho más”. Como lo sabe “el Pepo”, Símbolo del jugador-hincha.

 Por eso, mi derecho al delirio de este juramento de fe, de todo el plantel. El de “El viejo pirata” que jugará para ser el rey de las canchas definitivamente. Y del Pepo que jurará jugar como aquel flaquito deslumbrante de las inferiores que después surcó el país. Igual que lo harán Rasio con la hombría que lo caracteriza, “El Pitu” con sus movimientos de puma y el santiagueño Cajal importando su sobriedad y garra. Se lo pedimos a los nuevitos como Ojeda y Bailey. A Paciotti que lo haga como si se calzara la de Quilmes. A los juveniles como Gallizi y Zabala, por la gratitud a su segundo hogar. Estamos jurando por el honor de los que plantaron raíces allí, aquellos obreros de “La Chaqueña” que construían un pueblo sentando sus bases en el Ferrocarril, allí donde todavía está el eco de los trenes, en esa calle donde siembran sus pasos los carnavales. Los primeros, los originarios, de aquella arteria Tren luego descuidada. Allí donde el aire y el polvo de la historia nos suelen juntar una vez por año. Allí Lisandro, allí hay que romperla. Dar todo, dejarla chiquita. Por la gloria de los que forjaron este presente. Allí, juramos hacer de nuestro sacrosanto campo otra vez la fiesta de Progre. Habitados por la alegría de los malvones rojos y blancos que cuelgan de los balcones saludando nuestro paso. Entre esas añejas banderas bordadas a mano que salen de los cofres familiares para decir, que antes que nadie Progre estuvo aquí, en la sangre de Martín y Gruneisen. Si, “Pepo”, si “Pitu”, hay que salir a comerles el hígado. Como lo hacía Jorge. Que se dio el lujo de ganarles como jugador y técnico cuando se lo propuso.

Hay un juramento que no se puede eludir. Jugar por la honra. Como el Hugo que les juró vendetta toda la vida. Y por la diferencia de ser Progre. Por el águila, por Jorge, por Carlos, por Hugo, por “el rata”, por Eduardo. Porque soñamos ser una universidad del deporte y no un simple club de básquet. Porque esa cancha nos queda chica y logramos construir un templo a la medida de esos sueños.

Vamos caminando a Alberdi y 25 y más allá de las cargadas de hoy, siempre se respira ese “no se que” en el ambiente. El de sentirnos más hinchas de Progre que nunca en las callejuelas de la Villa. Porque está nuestra leyenda viva, susurrando de boca en boca. Lo cuentan las comadres, los abuelos y lo saben muchos de sus nietos: hay un pedazo de cada baldoza, de ese empedrado y de tantas chapas que guardan secretos del alma de Progre. Vamos a desenterrar aquella caja de madera tallada a mano, que decía: The Club Unión Progresista.
Habrá cotillón y folklore que suele poner Progre en “la heladera”. Vamos al clásico con pasión . Como alguna vez por la Liga C y por la B que les derribamos la tribuna. ¡No podrán con nuestra canción!. Vamos a demostrar “Lo que es Progre”. El domingo, estaremos todos, las cuatro generaciones completas. Eslabón a eslabón. Para dejar lacrado y renovar mi “pacto para vivir”.Progre: ¡sí juro!...

Porque aunque hablen de sacarnos el invicto, aunque se mofen de que ganaron y la radio como gimiendo se desboque tirándote tierra, Nada podrá cambiar Este destino maravilloso de ser hincha de Progre.

1 comentarios:

A las 29 de octubre de 2011 a las 16:55 , Anonymous piyo ha dicho...

yo juro papaaaa donde seaaa soy de progre y de corazon!!!!

 

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