¡Volvimos!
Acá estoy tipeando en la notebook, todavía excitado. Sí, ya sé, no se ganó, pero lo de anoche es para ilusionarse, es por eso que va a costar agarrar sueño como para irse a dormir. Progre volvió, enterito, como siempre, de la mejor manera, como no podía ser.
Otra vez el templo de fiesta, como hace tanto, convertido en un verdadero hormiguero de gente, vestidos todos con sus mejores ropas, como de gala. Es que se los entiende, se los comprende, "siempre se vuelve al primer amor" como canta el tango, Progre volvió a la Liga Nacional en el llamado "clásico interprovincial", ante el durisimo Regatas correntino.
Un arranque que invitaba al desasosiego, un Progre desordenado, nervioso, sumado a un "remero" que le mostró la chapa, fue a llevárselo por delante de la mano de un imparable Romano en los primeros minutos y el intratable Quinteros con sus tiros de tres hacían prever que la noche seria trágica.
Pero apareció nuestro Progre, el de siempre, el que tiene las garras afiladas de un tigre embravecido (porque leoncitos son otros, nosotros jamas) y ante la adversidad del polémico arbitraje que le hacia pagar el derecho de piso cobrando jugadas en favor del visitante absolutamente insólitas, con el aliento de su gente que provocaba una marea y un Lobera que contagiado mandaba a la cancha a Avalle y Laphitzborde que conducidos con un irregular Cajal le pararon la pelota a Regatas y le dijeron: "acá mando yo, esta es mi casa" y lo llevaron al punto de ponerse a tan solo cuatro puntos de ventaja.
Párrafo aparte para Schoppler, el "Pitu", el gringo del semillero, que "iba en pañales a la cancha" según contaran sus mas allegados, tomo el mando del equipo y se llevo por delante nada mas y nada menos que al legendario Paolo Quinteros, al punto de que a este le cobraran un foul técnico gracias a la viveza del gringuito, que despertó el grito de "Ole, ole, ole, ole, Pitu, Pitu...", como una caricia para su alma.
No leerán jamas palabras de desaliento de parte de este pseudo escritor, y mucho menos después de lo que se demostró anoche. Progre volvió a lo grande, parándose de frente contra uno de los candidatos a campeonar, le mostró las cartas y le dio a entender para que sepa el país entero que del templo nadie se la va a llevar de arriba.
Progre ya volvió. Esta en la Liga Nacional, como siempre lo quiso nuestro recordado "Carlitos", como lo soñaron los pibes, y como lo vivieron los que pintan ya algunas canas.
Porque, como dijo nuestro Gonza de la gente: "Que lindo es ser hincha de Progre...".
Ahora sí, me voy a dormir.


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