lunes, 23 de julio de 2012

PROGRE, MI BUEN AMIGO



La patria es la infancia, he escuchado por allí por algún intelectual. Frase que me seduce por cierto. ¿Y qué hay con la amistad y la infancia? ¿Existe un tiempo de mayor espontaneidad y pureza para “ser amigo” que la tan mentada “edad de la inocencia”? Para aquel niño hubo un día en que quedó cincelada en su memoria insobornable y feliz de chiquilín, el sentimiento de hincha de Progre. Había nacido la pertenencia, sin que uno se enterara. Un afecto capaz de parir al mundo, únicamente, cuando uno se siente absolutamente maravillado por primera vez por la fiesta popular que siempre, pero siempre, sabe proponer la hinchada del rojo.

Esa primera vez, que hoy no sé si podría asegurar que fue la inicial, pero que sí sé que fue la más intensa. Aquella donde estalla el deslumbramiento como nunca antes. Ese día que por una conjunción de sensaciones sentimos que nuestro corazón basquetbolero comienza a tener dueño para toda la vida. Ese debut tan personal que todos almacenamos en la caja fuerte del corazón. Allí, se esconden secretamente como lingotes de oro el enigma de este amor y esta pasión. Ese vínculo indestructible con la gente, con el aliento, con los colores, con la camiseta, con los cantos, con las manos en alto, los puños cerrados, con esa coreografía inigualable que solo la “hinchada máxima” sabe ofrecer.

Claro, de pibe unos va haciéndose hincha de sus ídolos. En mi humilde recuerdo de los Pikaluk y “Chingui” Gómez adornaban la retina de mis ojos, como cuadros de Picasso. Debe haber sido el caso de tantos otros. Pero entre esa cotidianeidad y el verdadero amor hay un abismo. Y esa distancia, apenas imperceptible y anchísima a la vez, para el sentir de un purrete, se estrecha únicamente en la cancha. Ese reino que nos viene acompañando todas las noches durante toda una vida gestando una comunión indisoluble.
“Hubo un tiempo que fue hermoso”. Y a mí, curiosamente, me llegó una noche gris, muy gris, en que Unión y Fuerza nos ganó la semifinal de la Liga B. Esa noche en Sáenz Peña, cuando nos cascotearon el orgullo, nos pisotearon la grandeza, y nos castigaron fisica y moralmente. Había ido el pueblo de la Villa entero, sin medias tintas, y terminamos derrumbados, rotos, heridos con un sable sin remaches.

Disfruté y sentí, una experiencia inigualable. Jamás había recibido tanta energía. Esa que tiraba la tribuna de Progre que rebalsaba y aún en la derrota humillante, no cesaba. Había que ver ese vaivén de cuerpos apretujados que al ritmo de su estribillo “¡ Y dale, y dale, y dale Progre dale !...” hacía temblar el cemento. Imposible no guardar en mis retinas aquel acto de encantamiento. Aquellos que sufrimos las agresiones, les devolvíamos la violencia reventando todas las canchas. Lo padecieron los que se hicieron amigos de la yuta, antes que del juego mismo. Lo pagaron todos, y mucho más en las malas que en las buenas. Allí es donde nuestro espíritu se fue tornando acerado y nuestro canto un himno marcial.

“Progre solo gana en las tribunas”. “Progre revienta las boleterìas” se ha venido titulando en los últimos tiempos como si fuera un hecho inédito. Progre siempre fue así. Que los pibes lo sepan: como lo cuentan los que pintan ya las primeras canas, esto no es noticia. Siempre fue igual. Antes de la sequía del club embargado, de la dura Liga C con juveniles, la de Palacios Meyer y el Mono Hiroz, ¡Progre siempre fue así!..

Esa hinchada que nunca supo de custodias y siempre llegó a pie, vio recortado su lugar. La única verdad es que Progre siempre es local Alberdi y 25 y punto. Jamás se diría la verdad sobre cual fue la hinchada más “seguidora y fiel”. Por eso cuando se festeja el Día del Amigo, inexorablemente se me viene a la memoria aquel día, en Sáenz Peña, que aunque sufrimos una eliminación, sentí ese hormigueo en la sangre. La fascinación de ser hincha de Progre por primera vez. Ese y no otro fue mi verdadero Día del Amigo. Faltan algunos meses y se habla mucho, duele en el alma, y Progre necesita como nunca de nosotros. Hago una invocación a todos aquellos que se sientan representados por estas imágenes.

Volvamos a ser Amigos sin serlo ya. Amigos anónimos, aunque no nos conozcamos. Reencontrarnos apartando estériles diferencias. Vamos todos unidos. A partir de septiembre, octubre, o cuando sea. ¡Progre mi buen amigo, esta campaña volveremo´ a estar contigo! 

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio