miércoles, 12 de octubre de 2011

VIERNES POR LA NOCHE


Cuando llegue el viernes a  la noche, la luna se colgara de un para-avalanchas de nubes para encender este cielo de la Villa.Una jauría de perros flacos hambrientos saldrá a revolver las sobras hincándole los dientes a las bolsas de consorcio. Un gato esperará pacientemente cerca de la  alcantarilla por el misero ratón.
Juega Progre y como siempre el barrio, nuestro barrio se enfiesta de camisetas embarazadas de viento, las banderas se inflan como las velas de un Bergantín avanzando imparable sobre los adoquines hacia España y Sarmiento.
Detrás de los postigos se escuchará un ruido de platos, vasos y cubiertos y alguna nona tana gritará como todos los días “A comer y a misa, una sola vez se avisa”.
Y habrá tal vez un puchero como el del mediodía, ya escaso de falda, ya sin rabo de vaca, remendado con un par de papas y el último caracú en el fondo de la cacerola como un trofeo camuflado bajo las verduritas que se van a disputar todos los tenedores.
Cuando llegue la noche, el vino camorrero irá enturbiando la lengua de los patoteros que se sacarán chispas en la vereda desenfundando de la cintura el filo traicionero de un cuchillo para deshuesar.
Pero hay otros hombres, los hombres tristes de los que habla el tango. Los que andan con un dolor insoportable de tibia y peroné en el alma, los eternos perdedores, los náufragos que se aferran a “un tinto de la casa”, los que se van a dormir con su infinita soledad a una pieza de pensión de morondanga cuando el mozo empieza a baldearle las patas al escabio.
 Juega Progre, y en la guardia del hospital un médico residente espera con un bisturí en la mano derecha y un dial que gira en su mano izquierda. El portero bosteza a cuentas del sueño que llegará con la madrugada, y la radio, la radio le da charla para despabilarlo.
El sereno esta alerta en el fondo de la obra detrás de la montaña de arena, de las bolsas de cemento, de los caballetes, de los ladrillos y la radio sobre la almohada. El remisero da vueltas y vueltas esperando un brazo extendido, “yira que te yira” a través de la ciudad.
Y el quiosquero rehén detrás de las rejas relojea la mercadería, prepara el pedido para mañana o quizá ya para el lunes, atiende al veterano que pide cigarrillos apurado, al pibe que se lleva dos birras.
Juega Progre, mi patria, mi religión, mi bandera, “la Villa menos algunos”. Juega Progre a la hora en que los dráculas vernáculos comienzan a afilar sus colmillos soñando con una yugular tiernita y jugosa. A la hora en que los pibes atorrantes afinan la puntería de las gomeras para dejar la esquina a oscuras. A la hora en que las trolas se empiezan a maquillar y a probarse la pollerita, a buscar la blusa mas atrevida haciéndole mohines al espejo, echándose una gota de “Paloma Picasso” trucho.
Juega Progre a la hora en que comienzan a sonar las sirenas trágicas de la noche y los bomberos se descuelgan por el caño, y “la gorra” patrulla el suburbio, y la ambulancia recoge los restos, y los novios se tocan en el umbral. Y la solterona hace zapping buscando la película más triste para llorar sin culpa y el viudo se arrepiente frente al altar, y un niño se queja porque le duele la panza de hambre, y un camionero para repleto de bolsas de semillas a la altura de Du Graty para lavarse la cara.
Juega Progre y para muchos la radio va a estar sonando a varios kilómetros de distancia, en esa ciudad que no te pertenece, en esa ciudad de gente que no te comprende, que no entiende como podes andar dando brincos y saltos mortales sólo, y rezás con la seriedad  de un Padre Nuestro, al igual que muchos hoy, algo así como: “Vamos Progre de mi vida, que esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar…”



2 comentarios:

A las 12 de octubre de 2011 a las 8:04 , Anonymous Anónimo ha dicho...

vamoss progreeee carajooo!!!!

 
A las 12 de octubre de 2011 a las 10:43 , Anonymous Anónimo ha dicho...

EN CASA NO SE PIERDE!!!

 

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