domingo, 9 de octubre de 2011

A Oberá por la Gente



Juega Progre, y mas de mil almas se aferraran a la radio cuando llegue la hora, en esta justo “misa dominguera”. Juega Progre y miles de personas esparcidas por el país van a permanecer alerta desde las 21;30 cuando arranquen los mas de cuarenta minutos frente a Obera. Es el “pueblo de Progre”. El que vive en ese hondo bajofondo donde el barro se subleva y el que vive del lado del asfalto.
De Progre es el que apenas pudo levantar el ranchito detrás de la vía y cuando llueve siente que el cielo de cinc suena a cancion de cuna. Y tiene el baño afuera, y todavía saca musculos con el bombeador porque el agua natural se niega al progreso. Y cria gallinas y pollitos bebé para cuando la panza empieza a murmurar.
De Progre es el que vive en la presunta seguridad de un “barrio bien”, con el sueño custodiado por vigiladores, usa la tarjeta naranja para todos los antojos. Se mueve indistintamente en una Ford Ranger 4 x 4 y en un Audi deportivo, y se va de vacaciones todos los años al Caribe o a Europa.
Es de Progre, el que cada mañana espera el remis en la oscuridad de la esquina porque los pibes atorrantes del barrio tienen una punteria con las gomeras.
De Progre es el que suele transitar Argento o Kantcheff cuando quiere hacer algún buen regalo, y de Progre es el que compro en las tiendas “al ladito de Remo” alguna camisetita para el mas chico.
Es de Progre el remisero, el cajero de banco, el de la cola del banco, el diariero, la dueña del kiosco de chapa al lado del Snack, el flaco que compra el diario con cambio. El expendedor de nafta y esa mujer que le dice sin darse cuenta “llename el tanque”.
Es de Progre el cirujano que transpira en la guardia de un sanatorio tratando de sacar una bala y es de Progre el que tiene la bala en la carne, y quizá sea de Progre el que apreto el gatillo.
De Progre es esa señora religiosa que dice “Amén”, cada vez que el viejo toca la pelota, y de Progre son todos los demás pecadores. Y un peronista, y un radical, y un zurdo mas zurdo que el Pitu.
Es de Progre el empresario dueño de varios campos, y el chabon que le limpia los baños de las oficinas, y entre los dos se puede generar una charla de igual a igual sobre si debe ir Osores o el Pepo de arranque.
Y es de Progre el muerto, tibio todavía, y el enterrador.
De Progre es este misterio maravilloso que nos permite a tanta gente estar pendientes el mismo día, a la misma hora, de la misma radio, para saber que sucede con un mismo equipo. De Progre es este milagro de igualarnos socialmente. Un triple cuando el partido esta apretado es un abrazo entre el que huele a sudores proletarios y el que huele a Carolina Herrera de 340 mangos.
Y si ganamos, le sonreimos a la luna mostrándole una dentadura perfecta como teclas de piano o los cuatro dientes que nos quedan.
Juega Progre, y durante casi dos horas, parte de esta sociedad será la misma cosa…

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