lunes, 5 de noviembre de 2012

39 puntos de sutura



Creo que ni en una novela de Shakespeare se hubiera vivido semejante noche como la que se vivió anoche en el Templo de España y Sarmiento, la historia volvió a reescribirse una vez más, Progre volvió a ser Progre…

Los testigos anoche en el Palacio se vieron plagados de sentimientos que se le agolpaban uno tras otro durante el transcurso del partido. Progre no encontraba los rumbos, la pelota no entraba y parecía que 9 de Julio se iba a terminar llevando una goleada en su favor que sería histórica.
El primer tiempo termino en favor del equipo cordobés y el estadio era un silencio sepulcral, murmullos cuando la tenia Progre a la pelota y más cuando esta no entraba en el aro.

Pero los planetas se alinearon, algo en nuestros jugadores se encendió en el entretiempo, quizá el amor propio, quizá el orgullo, o tal vez la voz motivadora y paternal de Laphitzborde fueron la chispa que avivo el corazón de nuestros guerreros.

El segundo tiempo fue de lo mejor de Progre en la Liga, firme en la marca, seguro con la pelota y un Phillip memorable, con goles de todos los colores, soberbio, de estirpe ganadora, inmenso bajo uno y otro aro, con ¡¡¡39 puntos!!! lo que sirvió para contagiar a la gente que vistió el Palacio en una verdadera caldera, el mismísimo “Infierno Rojo”, y ya para 9 de Julio fue casi imposible parar a un equipo que se le venia encima con la intención de pisarle la cabeza.

Ademas, “el Viejo”, infalible, exquisito cuando hay que serlo, robando pelotas  como siempre y más que nunca, conduciendo al equipo, la verdad y tomando las palabras de un relator: “Nose que espera la gente de Progre para hacerle un monumento…”. Cada vez creo que este tipo tiene 4 pulmones y vaya uno a saber cuántas vidas. ¡Inmenso Gonzalo!, no te mueras nunca, y si te vas a morir por favor déjame que esparza tus cenizas en el Palacio, asi tu alma sigue robando pelotas por la eternidad.

Fue otra noche mágica de Progre, donde volvimos a sentir ese mariposeo en el estomago, esas pinceladas que nos hacen brillar los ojos, y hasta el alma vestida de fiesta. Y el corazón…bueno, el corazón, ese que tantas veces remendamos, tuvo anoche a su mejor cirujano, porque aunque las heridas son grandes, ayer tuvimos “39 puntos de sutura”, para volver a vivir…

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